viernes, 8 de febrero de 2013

Vomito.
Y vienen a mi mente imágenes.
Escenas de personas que he conocido.
O situaciones que he vivido;
palabras, 
colores.
Sin que yo tenga voluntad sobre ellas, 
o ningun tipo de control.  

Esta mañana podía ver nítidamente a Cala vomitando en el descampado, a las tantas de la madrugada con una botella de cerveza en la mano y las canciones de nuestros amigos borrachos a lo lejos.   
Como si me hubiese transportado a aquel fin de semana, y estuviese reviviendo ese momento de nuevo. 
Yo estaba ahí agachada frente a la taza, escupiendo el café y las tostadas de esta mañana, y en mi cabeza sólo veía a Cala riéndose conmigo y gritando a los cuatro vientos que íbamos a ser invencibles.
Que los locos eran ellos.
Que nunca más volveríamos a ganar un sólo gramo más
y que seríamos las más bellas, 
las más delgadas. 
Borrachas y fumadas
perdidas. 

Luego me venían recuerdos difusos, imagenes del baño del local. 
Me veía agachada frente al wc mientras Cala sostenía la puerta y parloteaba sobre el camarero. 

También una imagen de una mesa, con unas seis personas sentadas frente a mi. 
Conversan, rien, cantan, pero está muy oscuro. 
Un chaval con cara de inocente que esta sentado a mi lado me mira, 
bebe algo de un vaso de plástico y me pregunta mi nombre. 

Termino de vomitar el desayuno y todo se desvanece,
como un recuerdo que casi es un sueño. 
Ya no hay imágenes.
Ni respuestas.
Ni Cala riendo.
Ni gente cantando.

Estoy tan enferma
de mirar en el espejo..!

Ya no hay desayuno.





1 comentario:

  1. Me muero por tu manera de escribir ... es genial

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escupe.