domingo, 23 de abril de 2017

sábado, 15 de abril de 2017

Te voy a insultar 
con tanta educación
que no sabrás 
si llorar 
o aplaudirme. 

martes, 11 de abril de 2017

No llores. 
Cuando todos hayan muerto el mundo será sólo nuestro. 
Y si, quizá como nosotros, queden otros supervivientes; 
escasos, dispersos, ajenos a nuestra existencia. 
Pero tranquilo, estarán a una insalvable distancia 
y nunca podrán encontrarnos. 

Podremos contemplar cómo las presas derrumbadas inundan las ciudades
y la vegetación crecer descontrolada a través de los edificios. 
Presenciaremos la manera en que la naturaleza recupera lo que siempre fue suyo. 
Cuando todos se mueran, tendremos tiempo de empezar de cero. 
Pasarán tres o cuatro años antes de que los combustibles se estropeen, 
así que sencillamente cogeremos el coche que queramos
y encontraremos el lugar que de alguna manera siempre estuvimos buscando. 
En la ciudad que tu quieras, en la casa más lujosa y luminosa del barrio más pijo.
Una grande con piscina y jardín, en la que pondré placas solares y agua corriente. 
Plantaré un enorme huerto y tu podrás tomar el sol mientras toco el ukelele. 

Cuando las luces del mundo se hayan apagado, 
volveremos a ver las estrellas. 
Todas las noches encenderé una hoguera y miraremos al cielo. 
Imaginaremos la estación espacial ahí arriba, 
vacía, flotando sobre nosotros. 

Y yo cuidaré de tí, no tendrás que preocuparte nunca más por nada. 
Cubriré nuestras paredes con los mejores cuadros de los grandes museos. 
En nuestros pasillos tendremos a Van Gogh, Rembrandt, Monet, Picasso... 
Y cenaremos a la luz de las velas con vino de miles de pavos y ropa elegante de grandes marcas. 
Jugaremos a todos los videojuegos, leeremos todos los libros,veremos todas las películas.
Escribiremos con graffiti nuestros nombres en los grandes monumentos, 
destrozaremos ferraris con bates de béisbol sólo por placer. 
Jugaremos a policías y ladrones con coches patrulla, al dominó con lingotes de oro, 
y a "tiro al plato" con teléfonos móviles de alta gama. 
Nunca más lavaremos platos o ropa, pasearemos por la ciudad desierta 
y cogeremos cuanto nos plazca 

porque nada importará ya,
cuando todos estén muertos 
y el mundo sea sólo nuestro.