martes, 19 de junio de 2018

Entro por urgencias; un problemilla en el ojo, pero todo guay. 
Y de pronto me veo ingresada una semana, mil pruebas.
Me agujerean, escanean, radiografían, analizan, estudian.
Como colofón me programan una punción lumbar que me aseguran
por activa y por pasiva que no es doloroso, que es sólo "un pinchacito". 
Ésto a pesar de los avisos sobre mi vieja lesión de espalda, vértebras rotas etc.
Se veía venir que entre 5 tíos no acertaron a la primera, que me crujió, y al tercer intento
estaba apretando tanto los dientes que me partí una muela y casi me desmayo,
cosa que no pasó y que habría agradecido con tal de perder la consciencia ahí mismo.
Tras la que fue una experiencia absolutamente traumática 
de las que sin duda alguna entra en mi top 10, 
me inmovilizan 24 horas.
Nunca había experimentado un dolor de cabeza como ése, estaba vegetal. 
Y al día siguiente me mandan a mi casa con analgésicos y la promesa
de que habrá resultados de las pruebas en dos semanas. 
¿Las sospechas? Mala pinta.
Por lo visto no parece un tumor, 
pero sí algún tipo de enfermedad autoinmune a nivel neuronal
con todas las papeletas de afectar al sistema nervioso.
Como no me han confirmado nada, tampoco hay más.

¿Lo jodido? De alguna manera me lo veía venir desde que era pequeña.
Sabía que en algún momento mi cuerpo me rechazaría, y a sí mismo. 
Porque bueno, yo siempre me he rechazado, 
era cuestión de tiempo que eso se reflejara a nivel físico y de forma tangible. 
Es sólo que me habría gustado pudrirme un poco más vieja, con 40, no con 27.
Pero bueno, de todos modos también he sabido siempre que moriré joven, 
y puede que suene macabro pero, como no me sorprende, tampoco estoy en plan drama. 
De hecho hasta me hace gracia ver cómo tiendo a acertar siempre, 
tengo un don de la intuición escabrosamente espléndido. 

Lo que más me jode
es que me ha tenido que pillar 
en el momento preciso en que estoy levantando mi imperio. 
Con dos empresas en mis manos como si fueran un hijo recién nacido,
con todo el potencial inimaginable y todo el caos del puto universo.

Joder, debí violar a un Papa en otra vida o algo. 

domingo, 15 de abril de 2018

La comunidad científica está empezando a unirse 
en torno a la idea de que el Holoceno ha terminado,
una era que se se inició tras la última glaciación
remontándose docemil años atrás. 
Ha acabado, debido al brutal impacto 
del ser humano y su masificación por el planeta. 
Por si nadie os lo había dicho, 
bienvenidos al  Antropoceno.

La información de ésta realidad llega a mí
holística e irónicamente ahora, 
en pleno cambio de paradigma, 
mientras me despido de una era de mi vida,
dispuesta a saludar a una incierta 
pero nueva etapa muy distinta 
en mi propio camino.

Y ojo, ésto os parecerá muy loco, pero-

No puedo evitar sentirme como parte de un  
inmenso e infinito fractal, porque:
 La humanidad entera a gran escala 
(llendo un poco más allá también el planeta)
sufre un cambio
que se replica en el individuo a pequeña escala,
de manera que la situación resulta idéntica
indiferentemente de si la miras muy de cerca o muy de lejos.
Y- me pregunto si a una escala mucho mayor
el Universo, o incluso el Multiverso o todo el Cosmos entero
se encuentran en un momento de transición épico (y aterrador)
que ni siquiera somos capaces de percibir o empezar a atisbar. 

En cuyo caso y (claro) cómo se desarrollen las cosas,
me enfrentaria por primera vez en mi vida a la posibilidad
de empezar a pensar que  
no ha estado tan mal nacer ahora,
porque quizá alcance a tener la ocasión de presenciar 
si no el fin, al menos el principio del fin de la humanidad. 

Y eso sí que sería digno de ver, joder. 
Es insólito sentirme tan optimista.


martes, 20 de marzo de 2018

¿En qué piensas 
cuando estas 
vomitando?
¿Dónde está 
tu mente 
en ese momento?
¿Acaso existes 
durante ese instante?

jueves, 15 de marzo de 2018

Barcelona no me falles.

martes, 6 de marzo de 2018

Sucede que en el torbellino atroz de mi locura, a veces, te encuentro y
por un segundo me parece que en el fondo se quién eres.
Como si toda la bruma tóxica de mi cerebro se disipase lo justo
para atisbar tu silueta trazando puentes de tiza hasta mi. 
Quizá exista una faceta ególatra en mi persona que me guía de la mano
por el engaño de tu mirada atravesando la niebla hasta percibirme,
pero entiendo que sólo eres una sombra más, como yo, 
a la huída entre los viandantes de una realidad escabrosa,
demasiado ocupado en sobrevivir como para mirar alrededor y encontrarme.

Tranquilo, 
jamás me permitiré el lujo de la esperanza o el autoengaño,
no tengo fe en nada, mucho menos en algo tan insólito.
En realidad empiezo a pensar que no soy real
y tan sólo me regodeo en ello.  

Existe cierto placer en la desesperanza, 
o quizá es solo una alucinación sensorial
producida por el veneno existencial que me recorre. 




domingo, 4 de marzo de 2018

No se qué quieres de mi, pero hazme un favor y ni me lo expliques.
Porque veo tus labios moverse pero en mi cabeza solo resuena métal del ruidoso. 
Hazme un favor y cállate mientras me fumo este peta y reconozco
que solo soy parte de la mierda que canta y danza por este jodido planeta.
Soy una gilipollas que solo se diferencia de los demás gilipollas
en que entiende que absolutamente todos somos unos imbéciles bastante inútiles. 
No hay ni hombres ni mujeres, ni blancos ni negros, solo gilipollas. 

Hazme un favor y golpéame hasta que despierte de esta pesadilla,
porque, me está costando bastante no ver ningún horizonte
y no estoy segura de estar llevándolo del todo bien
con toda esta vorágine de mierda alimentando 
el diabólico monstruo que habita dentro de mi. 

Hazme un favor y no me obligues a reconocer 
lo mucho que nos odio a todos.

sábado, 17 de febrero de 2018

Fuego camina conmigo.
Ira, poséeme, soy tuya.
Estoy rodeada de
GILIPOLLAS.