jueves, 15 de septiembre de 2022

 Una persona solitaria
no necesita complacer a nadie.
Y a una persona loca
no le hace falta ser comprendida.

- Sólo así te puedes permitir 
el lujo de ser tú mismo. - 

Es todo a cuanto aspiraba. 
En esta caída libre sin fin
sólo veo pasar barcos a la deriva. 

¡Había tanto potencial..!

Qué desperdicio
¿Debería pedir perdón?

¡Deberías suplicar perdón!

A cada ser vivo que no se bebió
cada gota de agua que tú consumiste.
A cada planta que haya generado 
el oxígeno que sigues malgastando. 
A cada maldito ser unicelular  
que merece la existencia más que tú 
y que se ve obligado a compartirla contigo.

Ponte de rodillas 
y pide perdón
por existir. 

- Luego saca 
tu cuchilla más afilada
y cuenta hasta tres,
maldito error viviente. 


sábado, 10 de septiembre de 2022

Soy difícil de querer. 
Porque es casi imposible 
querer a alguien 
que no se deja querer. 

Las muestras de cariño habituales
no surten el efecto habitual en mí. 
Esto es un problema. 

Porque supongo que 
cuando le haces un regalo a alguien
no esperas que se lleve un disgusto. 

Sí, te daré las gracias. 
Sí, apreciaré el detalle. 
Sí, valoro que hayas pensado en mí, 
y por supuesto que seré educada. 

Pero me aseguraré de dejarte claro
que eso no debe repetirse jamás. 
No me gusta. 
No lo hagas. 

Tampoco me gustan las sorpresas. 
De ningún tipo, te lo aseguro. 
No existen las sorpresas buenas. 

Ni siquiera entiendo a la gente 
que odia que le hagan spoiler.
El spoiler es genial. 
Saber qué es exactamente
lo que va a pasar a continuación 
es jodidamente reconfortante. 

El conocimiento
es lo único mínimamente liberador
que existe en esta puta vida. 
Y puede que ser así te convierta
en un despojo de cinismo, 
pero joder, 
no me quites eso. 

No conspires a mis espldas. 
No me ocultes información 
que me concierna. 
No me prepares ninguna sorpresa, 
ni me hagas ningún regalo, 
ni cuentes conmigo sin avisarme. 

Y de hecho, 
haz como si yo
no existiera 
si es que quieres hacerme feliz
de alguna manera. 

 

lunes, 5 de septiembre de 2022

 A veces sueño con ella,
porque en mis sueños no existe la muerte. 

Luego me despierto 
y lloro durante horas. 

Miro alrededor para comprobar 
que estoy en una maldita pesadilla
y ella no está más. 

Y entonces quiero morirme yo. 
Porque la muerte es ineludible, 
y no pude salvarla. 
Ahora me enfrento a la existencia
sin ella.  

No puedo. 

Me he dado cuenta de que 
si hoy la ciencia tuviera la clave 
de la puta inmortalidad 
y me la pusiera en las manos, 
todo cuanto alcanzaría a pensar
es que ya no puedo dársela. 

¿Para qué la quiero entonces,
para enfrentar una eternidad 
despertando sin ella? 

¿Cómo podría? 

Lo único que puede arrancar de los vivos
el dolor de la muerte
es la muerte. 

Este dolor insufrible 
me perseguirá hasta mi tumba. 
Y no existe nada en el mundo
que pueda aliviarlo,
salvo, tal vez, 
una lobotomía. 








jueves, 1 de septiembre de 2022

 - Son las 4 de la mañana... 
¿por qué estas cocinando tortitas?

- Porque perdí el control de mi vida.