Y estoy enfadada
y me dejo sin comer
y me castigo sin comer
porque no merezco
gastar dinero en comer.
No merezco el tiempo de comer.
No merezco.
Y yo...
Estoy mirando cómo cenan
en una mesa romántica
la vergüenza y la culpa.
Y espero que no noten
la forma en que mi voz se rompe un poco
cuando me acerco para preguntarles
si me hacen un hueco.