Es difícil conectar con otros.
Casi imposible, en realidad.
Pero es perturbador
cuando conectas con alguien
y esa persona resulta ser un monstruo.
Porque,
¿qué dice eso de tí?
¿Verdad?
Y bueno, no importa.
Porque nada importa
y nada me importa,
ni siquiera yo misma.
Pero, aún así, qué ingenua de mierda.
Es como si nunca me cansara
de ser imbécil.