Esa sensación
después de haber dedicado
treinta o cuarenta horas seguidas a algo,
dejando a un lado todo lo demás.
Poniendo en ello todo tu jodido esfuerzo,
tus putos conocimientos,
tu maldita experiencia.
Derrochando obsesión.
Entonces lo acabas.
Das unos pasos hacia atrás.
Lo observas de lejos...
Y sólo quieres destruirlo.
Prenderle fuego y quemar con ello
toda la frustración que te genera observarlo.
No te gusta.
Te da asco.
Es insuficiente.
Aberrante.
La prueba física de lo que eres tú.
Nada.
Nada válido.
Un despojo inútil, incapaz.
Un fraude hasta para ti misma.
UNA.
MALDITA.
DECEPCIÓN.
Una destinada al cubo de la basura
desde el primer minuto.
Basura infrahumana
desbordada de autoexigencia
y repulsión.
Asco.
Asco.
Asco.
Asco infinito.
Cada minuto en que no me estoy suicidando
estoy perdiendo el tiempo.