martes, 30 de diciembre de 2025

 La autodestrucción 
–la verdadera autodestrucción–
requiere de soledad.

Si no, es sólo un grito de ayuda. 

Son momentos íntimos 
en los que te miras a tí mismo a los ojos. 
Y te ves de verdad, 
de la forma en que nunca nadie te ha visto.
Esa parte de ti que nadie conoce,
a veces ni siquiera tú mismo. 

Son momentos de claridad desgarradora. 

Esta noche hay luna llena
y todas mis malditas voces saben
que estoy agarrando el lápiz 
para no agarrar la cuchilla. 

Pero la existencia se me ha quedado pequeña
y necesito romperme las costuras una vez más 
para hacerme espacio. 

No soporto lo que soy.
Necesito destruírme para poder reconstruirme.
Purgar y sangrar esta versión obsoleta de mí,
que ha colapsado. 

La vida se me hace bola y no consigo tragar. 
Me estoy puto asfixiando desde hace años.
 





sábado, 20 de diciembre de 2025

 Es como si no pudiera ser
un ser completo y absoluto por mí misma.
Como si fuera sólo la mitad de algo,
no sé el qué.

Sin darme cuenta siempre estoy
intentando adaptarme a lo que me rodea.
Como si tuviese tan asimilado 
que mi vacío es tan imposible de llenar
que asumo que sólo sirvo 
para llenar el de otros. 

Los otros son puzzles 
a los que les faltan piezas.
Yo sólo soy una pieza
que no encaja en ningún puzzle. 

Quiero ser mi propio puzzle completo.
Algo entero por sí mismo.

Tengo que luchar contra mi impulso
de ponerme siempre en último lugar.
Luchar a mi favor.
Averiguar cómo.



miércoles, 3 de diciembre de 2025

 Al final me he echado a llorar 
delante de él. 

Era lo último que quería, 
pero he acabado colapsando. 

- Ahhhg... lo que aparenta ser tan fuerte,
a menudo resulta ser tan delicado...-

Es que me dolía demasiado. 
Un dolor anómalo que no podía...
ubicar, localizar. 

Un dolor pesado 
que parecía flotar alrededor de todo mi cuerpo.

Un dolor que vibraba en mis oídos 
con un pitido constante... 
que parecía anunciar el fin
de alguna emisión de radio lejana
que llevaba años sonando en mi cerebro
sin que ni siquiera me hubiese dado cuenta. 

Un dolor paralizante que me secaba la boca 
y hacía temblar mis manos. 

Un dolor inexplicable. 
Incalculable. 
Inimaginable.


Dolor.
Dolor en estado puro.

Ha sido casi una obra maestra, 
lo reconozco.