lunes, 4 de agosto de 2025

Esa sensación 
después de haber dedicado 
treinta o cuarenta horas seguidas a algo,
dejando a un lado todo lo demás. 

Poniendo en ello todo tu jodido esfuerzo,
tus putos conocimientos, 
tu maldita experiencia.

Derrochando obsesión. 

Entonces lo acabas.
Das unos pasos hacia atrás.
Lo observas de lejos...

Y sólo quieres destruirlo
Prenderle fuego y quemar con ello
toda la frustración que te genera observarlo. 

No te gusta. 
Te da asco. 
Es insuficiente. 
Aberrante. 

La prueba física de lo que eres tú.

Nada.
Nada válido.
Un despojo inútil, incapaz. 
Un fraude hasta para ti misma. 

UNA.

MALDITA.

DECEPCIÓN.

Una destinada al cubo de la basura 
desde el primer minuto.  
Basura infrahumana 
desbordada de autoexigencia 
y repulsión. 

Asco.
Asco.
Asco.

Asco infinito. 

Cada minuto en que no me estoy suicidando
estoy perdiendo el tiempo. 









6 comentarios:

  1. ¡Cuánta hipérbole! Por si te sirve de consuelo, lo que cuentas es de lo más normal en casi todos los artistas. Los mejores, como Kafka por ejemplo, dejaron escrito que a su muerte se deberían quemar sus obras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, lo sé. Pero él era un genio con un muy probable síndrome del impostor, mientras que yo soy genuinamente mediocre. Tengamos presente esa pequeña pero ABISMAL diferencia hahhaha

      Eliminar
  2. El tortuoso y oscuro abismo de la existencia
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si... Especialmente si te dedicas a algo creativo. Acaba uno loco.

      Eliminar
  3. lo siento, espero que descubras lo que realmente te compense. el arte es ingrato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El arte es lo único que nos diferencia de los animales.

      Eliminar

escupe.