martes, 30 de diciembre de 2025

 La autodestrucción 
–la verdadera autodestrucción–
requiere de soledad.

Si no, es sólo un grito de ayuda. 

Son momentos íntimos 
en los que te miras a tí mismo a los ojos. 
Y te ves de verdad, 
de la forma en que nunca nadie te ha visto.
Esa parte de ti que nadie conoce,
a veces ni siquiera tú mismo. 

Son momentos de claridad desgarradora. 

Esta noche hay luna llena
y todas mis malditas voces saben
que estoy agarrando el lápiz 
para no agarrar la cuchilla. 

Pero la existencia se me ha quedado pequeña
y necesito romperme las costuras una vez más 
para hacerme espacio. 

No soporto lo que soy.
Necesito destruírme para poder reconstruirme.
Purgar y sangrar esta versión obsoleta de mí,
que ha colapsado. 

La vida se me hace bola y no consigo tragar. 
Me estoy puto asfixiando desde hace años.
 





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