domingo, 5 de agosto de 2012
sábado, 4 de agosto de 2012
miércoles, 1 de agosto de 2012
Tenía miedo de abrir esa ventana en mi cabeza;
pensé que en perspectiva volvería a sentirme de nuevo ridícula y humillada ante el reconocimiento de mi estúpida brillantez.
Y en lugar de lobos acorazados de espejos, qué fuerte:
Me ha dado de lleno un rayo de sol.
Es como si de pronto los colores me supiesen a natillas.
Hasta el aire se vuelve respirable por momentos.
Qué cuelgue.
No me lo puedo creer.
Hasta vuelvo a tener ganas de tener hambre.
martes, 31 de julio de 2012
viernes, 27 de julio de 2012
*.*
Estás cansado.
Has tenido un duro día de trabajo en la cocina, y ahora caminas por en medio de una solitaria y oscura calle, pensando en la gente jodida.
No ha sido ningún día especial, ninguna fecha memorable.
Ha sido rutinario y tedioso, desgastador.
A pesar de la noche, puedes ver el diminuto aunque acogedor pisito.
El único que hemos podido permitirnos por ahora.
Te metes en el ascensor, como un zombie que no ha probado un cerebro en un mes.
Antes de meter la llave en la cerradura, ya he abierto la puerta.
Me das un beso.
Rápidamente te quito los trastos de encima y te coloco un pañuelo sobre los ojos.
En lugar de dejarte entrar, te guío con cuidado por la escalera, hacia arriba.
Escuchas el sonido de la puerta de la azotea, y luego el aire en la cara.
Me pongo detrás de ti, y te quito el pañuelo.
Delante de ti aparece una mesa coja y pequeña, con un mantel de hilo y dos sillas.
No es ningún lujo, pero todo está limpio y cuidadosamente colocado.
Hay una bandeja en el centro y dos platos, tapados.
También dos vasos de diferentes vajillas, pero relucientes.
Y justo detrás una botella de cristal rellenada con sangría barata del súper de abajo.
Sabías que hoy era mi día libre y que me tocaba preparar la cena, pero he conseguido sorprenderte.
Tu estomago ronronea, nos sentamos.
Sirves la sangría, esperando a que destape los platos, pero no lo hago.
Sé que estás hambriento, así que alargo el momento para hacerte un poco la puñeta.
Tú no quieres ser descortés, brindas conmigo y esperas pacientemente, conversamos.
Finalmente descubro mi plato.
En él no ves la cena que estabas esperando, sólo mi mando de la xbox.
En tu plato está el tuyo. No entiendes nada.
Yo me río, veo cómo te levantas y descubres la bandeja del centro.
Te he comprado ese videojuego del que llevabas hablando tanto tiempo.
Me ha costado, porque apenas tenemos dinero.
Pero veo cómo se te ilumina la cara con una sonrisa.
Ya no pareces tan cansado, aunque si hambriento.
Cojemos nuestros vasos, y nuestros mandos, y bajamos corriendo.
La cena está puesta en la mesa pequeña, y la consola encendida
No podía esperar más para estar contigo.
jueves, 26 de julio de 2012
martes, 24 de julio de 2012
Conversaciones entre mi habitación y la cocina
- Má, no encuentro los calcetines...
- Pues búscalos mejor.
- Ya he buscado, y no aparecen.
- ¿Has mirado en su sitio?
- Si, pero no están...
-¿A que voy yo y los encuentro?
Puedo escuchar los pasos ágiles acercándose por el pasillo.
Tiemblo.
Ella no entra; irrumpe en mi habitación. Porque ella es la reina de la casa, su casa.
Me interpongo instintivamente entre la mesilla de noche y su persona.
Primero me fulmina con la mirada, y luego me aparta como el que busca algo en la nevera y le estorba el bote de ketchup. Tiemblo más. Ya es imparable.
Coloca sus dedos en el borde del cajón, y tira de él.
No se me ocurre otro modo de reaccionar que tirar al suelo una figurilla del estante. "sin querer".
Todo el suelo se llena de esquirlas y polvo blanco del yeso hecho trizas.
Me mira con los ojos como platos.
Sale a paso rápido de allí, dejando olvidado el cajón a medio abrir.
Corro hacia la habitación de mi hermana, y le robo unos calcetines.
Vuelvo al punto de partida justo antes de que me vea, y llega con la escoba y el recogedor.
Le enseño los calcetines en mi mano, suspira y dice algo entre dientes.
Deja allí la escoba, y vuelve a la cocina.
Entonces cojo mi vieja mochila, la vacío sobre la cama, y vierto el contenido del cajón dentro de ella.
Empiezan a caer librillos de papel, mecheros, tabaco, piedrecitas de polen, la cinta métrica, la libreta de intakes y la de calorías, y doscientas chocolatinas con el envoltorio todavía intacto.
También ciertas fotos que nadie debería nunca ver, y un par de cartas que conservo de los viejos tiempos, donde se expresa con total claridad las tardes de skate y alcohol en el parque.
Un diario sin llave que escribí en mi peor época.
Un polvorón de a saber qué año.
Una caja de condones medio llena.
La merienda de ayer. Y la de antes de ayer, envueltas en papel de plata.
Parte de la cena de anoche y una manzana que en algun momento se encabezonó en que me comiera, metidos a presión en un tupper were que tengo de emergencias.
Finalmente, los calcetines.
Una vez más, no se cómo, estoy a salvo.
Así pasé los años de instituto.
Sin saber cómo.
domingo, 22 de julio de 2012
domingo, 15 de julio de 2012
de nuevo
En momentos de lucidez me veo sola y gritando desconsolada:
"¿¡ Pero qué coño estás haciendo loca histérica!?"
Estoy extremadamente enfadada.
Terriblemente hundida.
Profundamente herida.
"Levanta tu puta cabeza, y mira de una jodida vez lo que tienes delante."
¿En qué punto de mi vida me volví loca?
Debí verlo venir.
Ahora estoy desnuda, en el baño más iluminado del puto universo,
tratando de entender quién es la desconocida que habita tras el cristal.
Tratando de encontrar en mi memoria el momento preciso en que me cegó mi imagen, y dejé de ver.
Intentando por todos los medios recuperar un instante almacenado en mi mente que me de una pista de cómo era antes de olvidarme de mi misma.
"YA NO EXISTES!"
Pero todavía quedan despojos.
Puedo verlos, están ahí.
Todavía no es suficiente.
Más.
Quiero más.
Puedo más.
Lo necesito.
Debería de poder ser lo suficientemente infantil como para reírme de mí misma en ésta situación.
O lo suficientemente adulta como para asumir que, después de todo, no puedo atravesar la noche.
Es como si tuviese mi estómago en una mano,
mi corazón en la otra, y,
sencillamente,
no pudiese discernir entre ambos.
"Estúpida."
En realidad es mejor así.
No se debe querer a cosas como yo.
Lo sé. Soy mala. Hago daño. Duelo.
Aprendí la lección.
Araño el espejo, pero le da igual.
Sigue sintonizando el mismo canal, el de la loca desquiciada.
"Respira!"
Respiro.
Repaso la lista; pasan frente a mis ojos cada una de las onzas de chocolate, el helado, las galletas y la manzana. Ah! y el yogur. Tambien un trozo de sandia. Y claro, las cinco gominolas.
Sin olvidar el zumo de naranja.
Ahora me arrepiento de eso.
El zumo escuece, es demasiado ácido.
El chocolate pesa demasiado, no sale. Duele. Se pega a las paredes del estomago...
Sigo por un minuto repasando por qué no debería haberlo hecho, como un niño que escribe en la pizarra una y otra vez la misma frase, y sigue siendo castigado por el mismo crimen.
"Se acaba el tiempo" dice.
Cada minuto cuenta.
Si supera la hora, tendré un problema.
"A" lo llamaba "Etcétera".
Decía: "Uf, qué bien he comido... en fin, me voy a... *etcétera*" y se escurría como una culebrilla por la puerta entreabierta del baño.
Después iba yo.
Después nos reíamos.
Enderezo de nuevo mi espalda, bebo agua.
Pasa un rato hasta que puedo volver a hinchar mis pulmones y abrir los ojos.
Nada grave, pura rutina.
Ya no la escucho.
Es justo el momento más tranquilo del día, mi mente se calla.
Como si fuese espectadora de un milagro cada vez.
Bendecida con el raro regalo del silencio.
Abro los ojos de nuevo.
"Ah, ahí estás. Qué susto, no te veía."
En realidad no estoy segura de alegrarme por haber vuelto.
"¿¡ Pero qué coño estás haciendo loca histérica!?"Estoy extremadamente enfadada.
Terriblemente hundida.
Profundamente herida.
"Levanta tu puta cabeza, y mira de una jodida vez lo que tienes delante."
¿En qué punto de mi vida me volví loca?
Debí verlo venir.
Ahora estoy desnuda, en el baño más iluminado del puto universo,
tratando de entender quién es la desconocida que habita tras el cristal.
Tratando de encontrar en mi memoria el momento preciso en que me cegó mi imagen, y dejé de ver.
Intentando por todos los medios recuperar un instante almacenado en mi mente que me de una pista de cómo era antes de olvidarme de mi misma.
"YA NO EXISTES!"
Pero todavía quedan despojos.
Puedo verlos, están ahí.
Todavía no es suficiente.
Más.
Quiero más.
Puedo más.
Lo necesito.
Debería de poder ser lo suficientemente infantil como para reírme de mí misma en ésta situación.
O lo suficientemente adulta como para asumir que, después de todo, no puedo atravesar la noche.
Es como si tuviese mi estómago en una mano,
mi corazón en la otra, y,
sencillamente,
no pudiese discernir entre ambos.
"Estúpida."
En realidad es mejor así.
No se debe querer a cosas como yo.
Lo sé. Soy mala. Hago daño. Duelo.
Aprendí la lección.
Araño el espejo, pero le da igual.
Sigue sintonizando el mismo canal, el de la loca desquiciada.
"Respira!"
Respiro.
Repaso la lista; pasan frente a mis ojos cada una de las onzas de chocolate, el helado, las galletas y la manzana. Ah! y el yogur. Tambien un trozo de sandia. Y claro, las cinco gominolas.
Sin olvidar el zumo de naranja.
Ahora me arrepiento de eso.
El zumo escuece, es demasiado ácido.
El chocolate pesa demasiado, no sale. Duele. Se pega a las paredes del estomago...
Sigo por un minuto repasando por qué no debería haberlo hecho, como un niño que escribe en la pizarra una y otra vez la misma frase, y sigue siendo castigado por el mismo crimen.
"Se acaba el tiempo" dice.
Cada minuto cuenta.
Si supera la hora, tendré un problema.
"A" lo llamaba "Etcétera".
Decía: "Uf, qué bien he comido... en fin, me voy a... *etcétera*" y se escurría como una culebrilla por la puerta entreabierta del baño.
Después iba yo.
Después nos reíamos.
Enderezo de nuevo mi espalda, bebo agua.
Pasa un rato hasta que puedo volver a hinchar mis pulmones y abrir los ojos.
Nada grave, pura rutina.
Ya no la escucho.
Es justo el momento más tranquilo del día, mi mente se calla.
Como si fuese espectadora de un milagro cada vez.
Bendecida con el raro regalo del silencio.
Abro los ojos de nuevo.
"Ah, ahí estás. Qué susto, no te veía."
En realidad no estoy segura de alegrarme por haber vuelto.
miércoles, 11 de julio de 2012
Llega implacable y se sienta.
Creo que no sabe que hay un suelo debajo de sus pies, jamás la he visto mirar abajo.
Con el cuello muy estirado y las piernas cruzadas, permanece estática y en silencio.
A cada "tic" del reloj arquea un poco más las cejas.
Por un momento pienso que se le van a salir de la frente.
Me mira como si fuese un trapo sucio y arrugado tirado casualmente en la silla que tiene frente a si, y que enturbia la perfectamente elegida y cara decoración del lugar.
Leo su nombre escrito en una chapa dorada que ha colgado de su bata blanca.
Detrás de ella un esqueleto de plástico al que le falta un brazo se rie de la situación conmigo.
Veo montones de pastillas y agujas a través de los cristales de los armaritos en la pared.
"¿hoy tampoco emitimos sonido alguno, eh?" dice con superioridad.
Empieza a escribir con lápiz algo en su cuaderno.
Tiene un trabajo elegante, un gran sueldo, un coche caro, una casa enorme a las afueras, una casa en la playa, y tiempo libre.
Yo le sirvo para recordarle todo eso, por el contraste.
El problema es que también le recuerdo que tiene ya cuarenta y tantos.
Levanta la mirada, me taladra con esos diminutos ojos verdes y vuelve a escribir.
De pronto oigo un "click" y el sonido del lápiz cesa.
Una arruga escapa de su quirúrgicamente estirada frente y se coloca en su entrecejo.
Resopla con ira reprimida.
Clava su mirada en mi, mientras se estira para alcanzar un sacapuntas.
Sin previo aviso, uno de los tornillos de la cómoda silla sobre la que se asienta su amargado culo, sale disparado y la silla se desmonta, haciendo caer a la psicóloga estrepitosamente contra el suelo, dejandome al descubierto unas bragas de mercadillo estampadas de líneas que antaño debieron ser azules y rosas.
La imagen es tan grotesca que soy incapaz de articular risa alguna.
Rápidamente se levanta y se arregla la falda compulsivamente.
Con las greñas por la cara grita ofendida "¿ahora sí tienes algo que decir?!"
Sonrío.
"La próxima vez debería usted utilizar un bolígrafo."
sábado, 7 de julio de 2012
viernes, 22 de junio de 2012
jueves, 7 de junio de 2012
"Dicen que el aire que rodea nuestro mundo se ha roto.
Ahora éste lugar se quema.
El agua está más caliente y devora el hielo y la tierra.
El viento ha enfurecido y arrasa todo a su paso,
Desde aqui se escuchan los gritos.
Los años nos han alcanzado y
resulta que, para sorpresa de todos,
somos mortales al fin y al cabo."

Ahora éste lugar se quema.
El agua está más caliente y devora el hielo y la tierra.
El viento ha enfurecido y arrasa todo a su paso,
Desde aqui se escuchan los gritos.
Los años nos han alcanzado y
resulta que, para sorpresa de todos,

sábado, 2 de junio de 2012
pensamientos nihilísticos
He recordado una historia.
Es una historia muy antigua, tan antigua como Ademre.
Siempre se cuenta igual, pero como ocurre con todo, hay unas normas.
Te contaré la historia una vez , después, no podrás hablar de ella.
Después, no podrás hacer preguntas.
No podrás hablar de ésta historia hasta que hayas dormido mil noches.
No podrás hacer preguntas hasta que hayas viajado mil kilómetros.
Ahora que lo sabes, ¿quieres oírla...?
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Hubo un tiempo en que fuimos pensamientos nihilisticos, imágenes suicidas que surgían en la cabeza de algún dios demente.
Era una buena época para nosotros.
Pero en ese tiempo ocurrieron grandes cosas.
Cosas malas, pero grandes.
Por muchas noches con sus días, no sucedió nada más.
Pasaron los meses, y no sucedió nada.
Y al cabo de un ciclo,
empezaron a morir los soñadores
dentro de nosotros.
Cuando todas nuestras respuestas nunca llegaron,
nos escondimos bajo la verdad,
bajo nuestra piel, pero,
nuestras sombras nunca volvieron a ser las mismas.
Un fantasma es todo lo que queda
de todas las cosas que juramos que jamás olvidaríamos.
Tratamos de sangrar la enfermedad,
pero drenamos el corazon en su lugar.
Nosotros,
nosotros somos los muertos.
Y cuando no pudimos parar el sangrado,
llevamos a cabo nuestros corazones con las llamas.
No pudimos dejar de llamarlo traición,
traición.
Después ya nada nunca encajó,
después nuestras sombras nunca parecieron las mismas.
Los últimos veranos,
amabamos desafiar al destino
con la voz alta y el objetivo perfecto.
Nuestros pies eran rápidos.
Eramos radiantes.
Pero las respuestas jamás llegaron...
Nosotros fuimos aquellos que perdieron la fe.
Cavamos nuestra propia tumba.
Ya nunca podremos ser salvados.
Nuestras sombras ya nunca volverán a ser las mismas.
(y éste es mi regalo :)
Es una historia muy antigua, tan antigua como Ademre.
Siempre se cuenta igual, pero como ocurre con todo, hay unas normas.
Te contaré la historia una vez , después, no podrás hablar de ella.
Después, no podrás hacer preguntas.
No podrás hablar de ésta historia hasta que hayas dormido mil noches.
No podrás hacer preguntas hasta que hayas viajado mil kilómetros.
Ahora que lo sabes, ¿quieres oírla...?
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Hubo un tiempo en que fuimos pensamientos nihilisticos, imágenes suicidas que surgían en la cabeza de algún dios demente.
Era una buena época para nosotros.
Pero en ese tiempo ocurrieron grandes cosas.
Cosas malas, pero grandes.
Por muchas noches con sus días, no sucedió nada más.
Pasaron los meses, y no sucedió nada.
Y al cabo de un ciclo,
empezaron a morir los soñadores
dentro de nosotros.
Cuando todas nuestras respuestas nunca llegaron,
nos escondimos bajo la verdad,
bajo nuestra piel, pero,
nuestras sombras nunca volvieron a ser las mismas.
Un fantasma es todo lo que queda
de todas las cosas que juramos que jamás olvidaríamos.
Tratamos de sangrar la enfermedad,
pero drenamos el corazon en su lugar.
Nosotros,
nosotros somos los muertos.
Y cuando no pudimos parar el sangrado,
llevamos a cabo nuestros corazones con las llamas.
No pudimos dejar de llamarlo traición,
traición.
Después ya nada nunca encajó,
después nuestras sombras nunca parecieron las mismas.
Los últimos veranos,
amabamos desafiar al destino
con la voz alta y el objetivo perfecto.
Nuestros pies eran rápidos.
Eramos radiantes.
Pero las respuestas jamás llegaron...
Nosotros fuimos aquellos que perdieron la fe.
Cavamos nuestra propia tumba.
Ya nunca podremos ser salvados.
Nuestras sombras ya nunca volverán a ser las mismas.
(y éste es mi regalo :)
lunes, 28 de mayo de 2012
Librepensamiento
Hoy desperté al frío de lo estático, y recorrí la habitación vacía con la mirada.
¿Conoces esa sensación de estar en una habitación con alguien durmiendo en ella?
No estás solo del todo, aunque esa persona esté durmiendo y no pueda oir lo que dices, ni verte, ni saber que estás ahí...tiene presencia.
No es una soledad plena, absoluta o aterradora, pero tampoco es una soledad tranquilizadora.
Es más bien como un silencio más escondido entre el resto de silencios de la estancia que reposa imperturbable.
Hoy desperté, y pude contar tres silencios en la habitación.
-No importa, no quiero hablar de eso-
Pesaban sobre mi espalda como cinco montañas.
- La costumbre no hace más llevadero el terrible pesar.
La luz no se atreve a pasar por aqui.
El tiempo hace mucho que se escapó de éste sitio.
No hay respuestas.
Nadie habita éste lugar.
Ni siquiera nada dentro de éste cuerpo.-
Quisiera poder gritar emocionada que hoy desperté y me di cuenta de que podria vivir mil dias sin comer. Quisiera saltar de felicidad por los resultados de la báscula de ésta mañana.
O reir a pleno pulmón por contar los días del calendario marcados como "ayuno absoluto".
-Pero no me queda ya garganta para gritar, mi voz no es más que un susurro ronco y lejano-
Yo no necesito ya más oidos que escuchen, hace tiempo que dejé de lanzar S.O.S.s al vacío. Ya no busco más las respuestas que nunca llegaron.
-Y éstas piernas ya no saltan más. Se han arrastrado durante demasiado tiempo, se han vuelto inútiles- Vivir mil dias sin comer, cuando ni comiendo nada tiene sentido, no es más que morir despacito. Sin prisas.
- No te puedes reir si no te quedan pulmones -
A veces tengo miedo de que se me olvide el sonido de las risas.
El humo lo aleja todo, estira las distancias, los sonidos, proteje la mente mientras la destruye despacio.
Es reconfortante asumir que cuanto más pequeñita sea, más fácil será evadir los disparos.
¿Conoces esa sensación de estar en una habitación con alguien durmiendo en ella?
No estás solo del todo, aunque esa persona esté durmiendo y no pueda oir lo que dices, ni verte, ni saber que estás ahí...tiene presencia.
No es una soledad plena, absoluta o aterradora, pero tampoco es una soledad tranquilizadora.
Es más bien como un silencio más escondido entre el resto de silencios de la estancia que reposa imperturbable.
Hoy desperté, y pude contar tres silencios en la habitación.
-No importa, no quiero hablar de eso-
Pesaban sobre mi espalda como cinco montañas.
- La costumbre no hace más llevadero el terrible pesar.
La luz no se atreve a pasar por aqui.
El tiempo hace mucho que se escapó de éste sitio.
No hay respuestas.
Nadie habita éste lugar.
Ni siquiera nada dentro de éste cuerpo.-
Quisiera poder gritar emocionada que hoy desperté y me di cuenta de que podria vivir mil dias sin comer. Quisiera saltar de felicidad por los resultados de la báscula de ésta mañana.
O reir a pleno pulmón por contar los días del calendario marcados como "ayuno absoluto".
-Pero no me queda ya garganta para gritar, mi voz no es más que un susurro ronco y lejano-
Yo no necesito ya más oidos que escuchen, hace tiempo que dejé de lanzar S.O.S.s al vacío. Ya no busco más las respuestas que nunca llegaron.
-Y éstas piernas ya no saltan más. Se han arrastrado durante demasiado tiempo, se han vuelto inútiles- Vivir mil dias sin comer, cuando ni comiendo nada tiene sentido, no es más que morir despacito. Sin prisas.
- No te puedes reir si no te quedan pulmones -
A veces tengo miedo de que se me olvide el sonido de las risas.
El humo lo aleja todo, estira las distancias, los sonidos, proteje la mente mientras la destruye despacio.
Es reconfortante asumir que cuanto más pequeñita sea, más fácil será evadir los disparos.
viernes, 3 de febrero de 2012
la huida.

Si lo paso mal es porque ayunar sin más era demasiado fácil.
El no-comer genera no-hambre.
Carece de mérito.
Genera locura.
Produce vacío.
Y sin duda y lo peor de todo es que despierta la mente.
Reboto de un pensamiento a otro en un desquiciante intento de huir de los que habitan más adentro, justo al fondo.
Son densos y pesados, como el petróleo.
Van devorando las paredes de mi estructura mental tan despacio e imperceptiblemente como el óxido devuelve a la tierra el metal más duro.
Y en mi carrera contrareloj enciendo un peta.
Entonces la formula matematica se eclipsa por una nube canabióticamente inestable que invierte el proceso de modo que el no-comer genera hambre y vacío.
Supongo que es ahí donde empieza a tener mérito de verdad el no-comer, soportando el peso de tu hambre natural junto con la que tu mismo te produces fumando.
Qué más dará.
¿Podrías siquiera imaginar por un momento la no-necesidad de ser?
La desvirtualización del individuo encerrado dentro del círculo perfecto e inexistente.
¡Cesar el dejarse morir!
Comenzar a morir por instinto.
¿dónde acaba la persona y empieza la enfermedad?
¿qué fue de la voluntad de elección, del derecho a hacerlo?
Malditos cristianos.
Jamás pertenecería a una religion en la que suicidarse fuera pecado,
¿esque esa gente no se ha asomado nunca por la ventana?
¿dónde está ese dios?
¿Es caracteristico de mi personalidad sufrir estas crisis existenciales, o es característico de mi enfermedad?
¿cuántas enfermedades mentales puede coleccionar una persona al mismo tiempo?
¿habrá un record guiness de eso?
¿me dejarían participar?
Y así, rebotando de un pensamiento a otro dentro de la eterna huída de lo que no quiero recordar ni pensar ni analizar.
Así pasan mis horas.
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yupi.
lunes, 23 de enero de 2012
cinco dias
Seamos críticos: en realidad NO TE ESTOY HABLANDO.
Enserio.
(Enserio, soy consciente de que puede parecer una estupidez o una brillantez pero no: en realidad son las dos cosas).
Sólo escribo gilipoyeces en una pantalla para intentar evadir el hambre y para olvidarme de que debajo de mi casa hay un supermercado lleno de cosas que comeria y comeria y comeria y que luego vomitaria como la verdadera persona ridicula/patética que soy sin autocontrol pero sí autocompadeciente y victimista y todas esas cosas que odio pero que en realidad no puedo dejar de ser.
Si hay alguien al otro lado de la pantalla leyendo ésto... bueno, tal vez te interese saber que si cuando estés leyendo sientes la carencia/ausencia de numerosas letras dentro d palabras que estan dentro de frases dentro de párrafos...(etc etc), es por una sencilla razón: fumo. Porros.
Y eso significa 3 cosas principales:
A: paso muucho tiempo delante de mi cutrecillo y medio cascado ordenador, mas viejo que la montaña de mahoma.
B: paso muucho tiempo FUMANDO delante de mi cutrecillo y medio cascado pero inseparable amigo que jamás será un mac pero que yo lo acepto tal y como es porque le quiero aunque lleve dos años sin formatearlo y vaya mas lento que una anorexica comiendo en un centro de rehabilitacion. (ha ha yo y mi humor-malhumor del quinto dia de ayuno total).
C: Hay más tabaco debajo de las teclas de mi pc que en cualquier tabacalera de cualquier planeta.
Asique si echas en falta alguna letra, es mi obligacion decirte que no puedo sacarlo de ahí abajo por mas que lo he intentado y que algunas veces pues, se atasca.
(casi siempre se atasca la N o la J)
Dios tengo tanta hambre!!
Y aunque tampoco suelo hacer ésto...hoy siento la necesidad de hacerlo y lo voy a decir:
UEEEEE!!!!! HE PERDIDO 3 KILOS EN 5 DIAAAAS!!!!!
ya esta.
para una alegria que me queda, pues me quedo agusto.
No me voy a despedir diciendo besitos y todo eso porque he decidido que no, la verdad es que no es mi estilo.
pd. Como estoy sufriendo TODAS las emociones humanas al mismo tiempo en mi misma cabeza pues pongo una foto del verano pasado de mi hurona Kurt que ha muerto recientemente cosa que me deprime en la miseria mas apestosa y que a ratos me produce ganas de asesinar a sangre fría a todo ser viviente o por vivir a mi alrededor por motivos que escaparian a tu comprension tanto como escapan de la mía.
No vale para nada, pero yo la pongo.
Al menos la veis.
jueves, 12 de enero de 2012
fuck
viernes, 6 de enero de 2012

Siempre quise abarrotar las paredes de mi cuarto con cientos de fotos que me haría con personas que todavía no conocia, en fiestas a las que todavía no habia ido, en las que saliera mogollón de gente sonriendo o haciendo el tonto.
Siempre pensé que esos eran los recuerdos que quería construir.
Pero no es mi naturaleza, no se me dan bien esas cosas.
Ni las multitudes de gente, ni las fiestas, ni sonreir en las fotos.
Asique, aunque he tenido ocasión, nunca ha sucedido.
Las paredes de mi cuarto estan vacías.
Y los recuerdos que he construído, no son más que parrafadas demacradas en cientos de diarios donde cada cinco palabras, la tinta de una letra se ha corrido por el fluir de una lágrima.
No es que no sepa pasarlo bien.
Es que, me parecen mucho mas trascendentales las cosas malas.
Siempre me gustó la idea romántica de la Skinny Bitch.
Preciosa.
Sociable.
Delgada.
Alegre por naturaleza.
Pero esque, no me sale ser asi.
"la cabra tira al monte", decía mi abuelo.
Algunas hemos nacido para ser Carrie White.
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