Llega esta tipa, y me dice:
"quiero un hada", y se queda tan ancha.
-Y entonces llega el peor momento de mi trabajo;
la comunicación directa con el cliente.-
Y le digo:
"Muy bien, para empezar, ¿dónde la quieres?"
Y me mira, y felizmente dice:
"Ah pues había pensado que en el hombro,
o detrás en el omóplato, pero ahora que lo miro bien,
casi me gusta mas algo que vaya como de atrás hacia delante
y que luego me baje por el brazo pero no demasiado,
eso molaría ¿eh?"
-Pienso que el único modo en que un hada pueda estar
en tu brazo, en tu hombro, en tu espalda y en tu cuello
al mismo tiempo, es tatuarla destripada y desmembrada,
pero vale, ignoraré eso, pasemos al siguiente punto.-
"¿Y cómo te la habías imaginado? Para darme una idea."
"Ah pues guapa, no sé. Morena a lo mejor, y que no esté gorda."
"Ya, si, me refiero a que puede ser realista, modo retrato, tipo cómic,
clásica, old-school, caricaturizada, rollo disney, tipo ilustración...
ya sabes, esas cosas."
"Sí, claro, me gustaría que fuera tipo dibujo."
-Doy por finalizada la conversación por salud propia,
la tipa se marcha. Durante las siguientes horas he tirado a
la basura medio amazonas en dibujos arrugados, papeles rotos
y más mierda desechada. Se me está cayendo el pelo del estrés,
y una locura desmesurada se ha infiltrado en mi red neuronal
haciendo que quiera asesinar y comer cadáveres crudos.
Odio las hadas