De alguna manera es cierto.
Somos las piedras en el camino de la humanidad;
los cínicos, escépticos, estetas, locos, suicidas...
la gente rota.
Entorpecemos los pasos de la conocida mayoría,
somos manchas en el expediente de la historia.
Todos los avances, la evolución, la ciencia...
esas penosas maravillas que nos prometían la felicidad
y que los optimistas ondean al viento como banderas
-pasando por alto los cadáveres abandonados en el asfalto-
se ven anulados cuando se nos observa.
Como un vagabundo pidiendo dinero
frente a un museo contemporáneo.
De alguna manera, siempre seremos los olvidados.
Porque recordarnos entorpece el progreso.
Porque somos la escoria del progreso.
Porque, si se nos recuerda,
la historia empieza a apestar a drama.
Héroe aquél
que de entre nosotros los marginados
aún intente alzarse para alcanzar la filantropía,
pero por mi parte sólo siento ya simpatía por los que, como yo,
sólo persiguen el punto y final
de ésta obra de teatro macabra y demente.
martes, 7 de junio de 2016
lunes, 6 de junio de 2016
La sombra de la luna ha llegado...
el fervor de una noche efímera vomita espinas de luz
tibio aro de sol que no sacia el hambre de los demonios
sueño inerte cuidado por tus manos frías.
Aquellas ganas de no ser el mismo
de vivir descalzo
estremecido
absorto
iluminado.
Entre penumbras acaricio el polvo que dejaron tus gritos
tan añejos como la idea del beso que nunca llegará a destino.
Que si somos gusanos
o misterios intactos...
O una simple llama que fugó del pudor
que permitió sepultar un canto de odio al pecado.
Y ahora las heridas del alba surgen delirantes
enmarcadas por las voces roncas
lanzadas por gargantas desnudas
desgarradas con nicotina...
Amen de los deseos sombríos...
de las historias contadas a medias
de las responsabilidades heredadas
de las expectativas desenfocadas.
...hemos de ser
de principio a fin
el camino empedrado del alma colectiva.
JUSTICE
M.Y.
miércoles, 1 de junio de 2016
No existe un sólo instante
en que no haya estado consciente
de encontrarme fuera del paraíso
[...]
Jamás el espíritu dubitativo, aquejado de hamletismo, fue pernicioso:
el principio del mal reside en la tensión de la voluntad,
en la ineptitud para el quietismo,
en la megalomanía prometeica de una raza que revienta de ideal,
que estalla bajo sus convicciones y la cual,
por haberse complacido en despreciar la duda y la pereza
-vicios mas nobles que todas sus virtudes-,
se ha internado en una vía de perdición, en la historia,
en esa mezcla indecente de banalidad y apocalipsis...
Las certezas abundan en ella:
suprimidlas y suprimiréis sobretodo sus consecuencias:
reconstruiréis el paraíso.
¿Qué es la caída sino la búsqueda de una verdad
y la certeza de haberla encontrado, la pasión por un dogma,
el establecimiento de un dogma? De ello resulta el fanatismo
-tara capital que da al hombre el gusto por la eficacia, por la profecía y el terror-,
lepra lírica que contamina las almas, las somete, las tritura o las exalta...
No escapan más que los escépticos (o los perezosos y los estetas),
porque no proponen nada, porque -verdaderos bienhechores de la humanidad-
destruyen los prejuicios y analizan el delirio.
en que no haya estado consciente
de encontrarme fuera del paraíso
[...]
Jamás el espíritu dubitativo, aquejado de hamletismo, fue pernicioso:
el principio del mal reside en la tensión de la voluntad,
en la ineptitud para el quietismo,
en la megalomanía prometeica de una raza que revienta de ideal,
que estalla bajo sus convicciones y la cual,
por haberse complacido en despreciar la duda y la pereza
-vicios mas nobles que todas sus virtudes-,
se ha internado en una vía de perdición, en la historia,
en esa mezcla indecente de banalidad y apocalipsis...
Las certezas abundan en ella:
suprimidlas y suprimiréis sobretodo sus consecuencias:
reconstruiréis el paraíso.
¿Qué es la caída sino la búsqueda de una verdad
y la certeza de haberla encontrado, la pasión por un dogma,
el establecimiento de un dogma? De ello resulta el fanatismo
-tara capital que da al hombre el gusto por la eficacia, por la profecía y el terror-,
lepra lírica que contamina las almas, las somete, las tritura o las exalta...
No escapan más que los escépticos (o los perezosos y los estetas),
porque no proponen nada, porque -verdaderos bienhechores de la humanidad-
destruyen los prejuicios y analizan el delirio.
Extracto de
Brevario de podredumbre
Emil Michel Ciorán
martes, 31 de mayo de 2016
Que te follen a ti y a tus putas preocupaciones.
Que le follen a tu cartera, a tu ropa de marca, a tu maquillaje, a tu coche.
Que le follen a tu figura, a tu peinado, a tu manicura cara, a tu bolso de animales muertos.
Que le follen a tu novio de gimnasio, a tu perro de competición y a vuestros absurdos tatuajes.
A la mierda cada uno de los minutos que habéis pasado pensando en vosotros mismos.
A la mierda vuestra superficialidad, vuestra hipocresía, vuestra egocentría infinita.
Porque estoy rezando a un dios en el que no creo.
Estoy rezando por la lluvia.
Y rezo por maremotos.
Estoy suplicando de rodillas al jodido universo
para que nos barra a todos
de esta estúpida e insignificante piedra que flota por la nada
hacia la nada.
Rezo por ver el fin
y tener así un descanso
de ésta puta mierda de circo
que os habéis montado.
A la mierda todo y todos.
Que le follen a tu cartera, a tu ropa de marca, a tu maquillaje, a tu coche.
Que le follen a tu figura, a tu peinado, a tu manicura cara, a tu bolso de animales muertos.
Que le follen a tu novio de gimnasio, a tu perro de competición y a vuestros absurdos tatuajes.
A la mierda cada uno de los minutos que habéis pasado pensando en vosotros mismos.
A la mierda vuestra superficialidad, vuestra hipocresía, vuestra egocentría infinita.
Porque estoy rezando a un dios en el que no creo.
Estoy rezando por la lluvia.
Y rezo por maremotos.
Estoy suplicando de rodillas al jodido universo
para que nos barra a todos
de esta estúpida e insignificante piedra que flota por la nada
hacia la nada.
Rezo por ver el fin
y tener así un descanso
de ésta puta mierda de circo
que os habéis montado.
A la mierda todo y todos.
lunes, 30 de mayo de 2016
lunes, 23 de mayo de 2016
lunes, 16 de mayo de 2016
Tengo que ir a la tienda de suministros, inevitablemente.
Así que me levanto temprano, me ducho, me lío un peta y salgo a la calle.
Cuando el autobús llega, está tan lleno que entro en pánico.
Para delante de mí, el autobusero abre las puertas, y yo paralizada
solo alcanzo a dar media vuelta tratando de alejarme de todas esas miradas.
Camino por callejones tortuosos y estrechos, donde la densidad de población es menor.
Lejos de miradas indiscretas y de la vista de la "autoridad", enciendo mi peta.
Pasa poco tiempo hasta que el mundo que se muestra ante mi comienza a cambiar.
El sol se vuelve negro, la luz pesa, y la gente desaparece.
Los edificios, antes imponentes masas de piedra erguidas en forma de aviso,
no son ahora más que escombros apilados y amasijos de hierros oxidados
que sobresalen de entre los restos como decrépitos huesos en una última expresión de agonía.
La vegetación crece descontrolada desdibujando la forma de las calles
y atravesando como lanzas infernales las pocas estructuras que permanecen en pie a malas penas.
Manadas de ciervos y otros animales pastan en lo que antes era el bulevar,
y depredadores insaciables los acechan desde despojos de coches amontonados.
Y sin embargo lo que más llama la atención es el silencio.
Ya no hay barullo, el murmullo de la humanidad y sus máquinas ha cesado.
La ausencia de ruido es tan estridente que casi parece posible percibir el sonido del universo,
los planetas de nuestro sistema solar moviéndose en perfectas matemáticas.
Y entonces todos mis miedos desaparecen, todo el peso de mis cargas,
cada gramo de dolor y tristeza.
Y el mundo se convierte en el lugar perfecto.
Y llego a la tienda de suministros.
Y la tipa me recibe con el morro torcido en una hipócrita sonrisa que sólo me da asco.
Y toda la paz que sentía se derrumba en un intenso sentimiento de odio
y vuelvo a querer morirme de nuevo.
Así que me levanto temprano, me ducho, me lío un peta y salgo a la calle.
Cuando el autobús llega, está tan lleno que entro en pánico.
Para delante de mí, el autobusero abre las puertas, y yo paralizada
solo alcanzo a dar media vuelta tratando de alejarme de todas esas miradas.
Camino por callejones tortuosos y estrechos, donde la densidad de población es menor.
Lejos de miradas indiscretas y de la vista de la "autoridad", enciendo mi peta.
Pasa poco tiempo hasta que el mundo que se muestra ante mi comienza a cambiar.
El sol se vuelve negro, la luz pesa, y la gente desaparece.
Los edificios, antes imponentes masas de piedra erguidas en forma de aviso,
no son ahora más que escombros apilados y amasijos de hierros oxidados
que sobresalen de entre los restos como decrépitos huesos en una última expresión de agonía.
La vegetación crece descontrolada desdibujando la forma de las calles
y atravesando como lanzas infernales las pocas estructuras que permanecen en pie a malas penas.
Manadas de ciervos y otros animales pastan en lo que antes era el bulevar,
y depredadores insaciables los acechan desde despojos de coches amontonados.
Y sin embargo lo que más llama la atención es el silencio.
Ya no hay barullo, el murmullo de la humanidad y sus máquinas ha cesado.
La ausencia de ruido es tan estridente que casi parece posible percibir el sonido del universo,
los planetas de nuestro sistema solar moviéndose en perfectas matemáticas.
Y entonces todos mis miedos desaparecen, todo el peso de mis cargas,
cada gramo de dolor y tristeza.
Y el mundo se convierte en el lugar perfecto.
Y llego a la tienda de suministros.
Y la tipa me recibe con el morro torcido en una hipócrita sonrisa que sólo me da asco.
Y toda la paz que sentía se derrumba en un intenso sentimiento de odio
y vuelvo a querer morirme de nuevo.
domingo, 15 de mayo de 2016
viernes, 6 de mayo de 2016
A veces la suicida que hay en mí no puede controlarse.
Las mutilaciones evolucionan y alcanzan nuevos estadios desconocidos.
Autoagresiones mentales que adoptan identidad propia
y se ríen de mí, dejándome muy hundida en éste líquido amarillo
que apesta a cerebros podridos y que bien podría ser
el último resquicio de la humanidad que una vez tuve.
Es irónico
el modo en que contemplo mi cadáver magullado
frente al espejo.
Y esos afilados colmillos que percibo
no son los míos,
pero llevan mi nombre.
¡Qué importará morir devorada..!
Mi vida se fue con manadas salvajes
y corre por recónditos y verdes lugares.
Lejos, donde el aire no huele a humo
ni queda nadie para respirarlo.
Por lo demás
de mí ya solo quedan despojos
bastante fáciles de aniquilar
y una larga lista de incomprensiones.
Las mutilaciones evolucionan y alcanzan nuevos estadios desconocidos.
Autoagresiones mentales que adoptan identidad propia
y se ríen de mí, dejándome muy hundida en éste líquido amarillo
que apesta a cerebros podridos y que bien podría ser
el último resquicio de la humanidad que una vez tuve.
Es irónico
el modo en que contemplo mi cadáver magullado
frente al espejo.
Y esos afilados colmillos que percibo
no son los míos,
pero llevan mi nombre.
¡Qué importará morir devorada..!
Mi vida se fue con manadas salvajes
y corre por recónditos y verdes lugares.
Lejos, donde el aire no huele a humo
ni queda nadie para respirarlo.
Por lo demás
de mí ya solo quedan despojos
bastante fáciles de aniquilar
y una larga lista de incomprensiones.
sábado, 30 de abril de 2016
miércoles, 27 de abril de 2016
miércoles, 20 de abril de 2016
...me parece bien.
De todos modos es demasiado sencillo, y hace demasiado calor;
de seguro continuarán sin mí.
Yo tengo mi deber, y me enorgulleceré del mismo como muchos:
dejándolo de lado.
Mi vida está gastada.
¡Vamos! ¡Finjamos, vaguemos, oh piedad!
Y existiremos divirtiéndonos, soñando con amores monstruosos y universos fantásticos,
quejándonos y reclamando las apariencias del mundo [...]
En mi cama de hospital, el intenso olor del incienso me ha vuelto a envolver,
guardián de los aromas sagrados, confesor, mártir...
Reconozco en ésto la sucia educación de mi infancia. ¡Y qué!
Vivir mis veinte años porque los otros viven sus veinte años..¡No! ¡No!
¡Desde ahora me rebelo contra la muerte..!
El trabajo le parece demasiado ligero a mi orgullo: mi traición al mundo
sería un suplicio demasiado corto. En el último momento
atacaría a diestra y siniestra...
Entonces, -¡oh, pobre alma querida...!-
¡Tal vez aún no hayamos perdido la eternidad...!
De todos modos es demasiado sencillo, y hace demasiado calor;
de seguro continuarán sin mí.
Yo tengo mi deber, y me enorgulleceré del mismo como muchos:
dejándolo de lado.
Mi vida está gastada.
¡Vamos! ¡Finjamos, vaguemos, oh piedad!
Y existiremos divirtiéndonos, soñando con amores monstruosos y universos fantásticos,
quejándonos y reclamando las apariencias del mundo [...]
En mi cama de hospital, el intenso olor del incienso me ha vuelto a envolver,
guardián de los aromas sagrados, confesor, mártir...
Reconozco en ésto la sucia educación de mi infancia. ¡Y qué!
Vivir mis veinte años porque los otros viven sus veinte años..¡No! ¡No!
¡Desde ahora me rebelo contra la muerte..!
El trabajo le parece demasiado ligero a mi orgullo: mi traición al mundo
sería un suplicio demasiado corto. En el último momento
atacaría a diestra y siniestra...
Entonces, -¡oh, pobre alma querida...!-
¡Tal vez aún no hayamos perdido la eternidad...!
Arthur Rimbaud
Extracto de
"Una temporada en el infierno"
martes, 12 de abril de 2016
viernes, 8 de abril de 2016
miércoles, 6 de abril de 2016
martes, 29 de marzo de 2016
domingo, 27 de marzo de 2016
jueves, 24 de marzo de 2016
martes, 22 de marzo de 2016
viernes, 18 de marzo de 2016
sábado, 12 de marzo de 2016
jueves, 10 de marzo de 2016
jueves, 3 de marzo de 2016
- ¿Sueles soñar, tío? Interpreto sueños.. por una birra.
- Bueno, no tengo cerveza así que tampoco tendré suerte.
- Te diré lo que voy a hacer, señor escéptico: haré lo que hizo Daniel en el Antigüo Testamento.
Te describiré tu último sueño... y descifraré su significado. Y si tengo razón, bueno, me debes una birra, ¿vale tío?
- Claro... bueno obviamente has sido bendecido con poderes sobrenaturales, y qué mejor forma de utilizarlos que para conseguir cervezas gratis...
-(Sonríe) Tuviste éste sueño antes de despertarte en mitad de la tormenta.
Y en ese sueño volvías con tu novia Tina...
- (Wow, ¿cómo sabe eso...?) Hum.
- Y volvías a casa, y allí estaba ella con un montón de dinamita y uno de esos... detonadores típico de los dibujitos listo para estallar... y le dijiste "¿qué haces?" y ella contestó "ésto" y bum...!
Y cuando abriste los ojos, la explosión del final del sueño se convirtió en un trueno que había retumbado fuera...
jajaja dime colega, ¿he acertado?
-(me cago en la puta...) Vale... has tenido suerte...
- Tienes que preguntarte algo colega... tienes que ser muy valiente para hacerte las preguntas que más miedo dan...
¿cómo supo tu mente, que ese trueno se acercaba..?
- ¿Cómo has sabido...?
- El trueno llegó en cuanto ella apretó el detonador al final de tu sueño. Tu mente elaboró ese sueño treinta segundos antes del trueno, ¿cómo supo tu mente que ese trueno se acercaba? ¿eh?
Jajaja, porque, el tiempo, es un océano no una manguera. El espacio es una ráfaga de humo, el rastro de una nube...y tu mente, es una serpiente voladora que recorre todas las posibilidades...
jajaja
- Lo que tu digas...
- ¿Quieres saber dónde estaba tu padre cuando te rompiste la pierna?
¿Quieres que te diga el nombre de tu alma gemela? ¿O cómo morirá...?
¿Quieres saber cuándo caerán las primeras bombas nucleares sobre suelo americano?
¿O en qué ciudad...?
jajajaj... eh tío,
¡me debes una cervecita!
- Bueno, no tengo cerveza así que tampoco tendré suerte.
- Te diré lo que voy a hacer, señor escéptico: haré lo que hizo Daniel en el Antigüo Testamento.
Te describiré tu último sueño... y descifraré su significado. Y si tengo razón, bueno, me debes una birra, ¿vale tío?
- Claro... bueno obviamente has sido bendecido con poderes sobrenaturales, y qué mejor forma de utilizarlos que para conseguir cervezas gratis...
-(Sonríe) Tuviste éste sueño antes de despertarte en mitad de la tormenta.
Y en ese sueño volvías con tu novia Tina...
- (Wow, ¿cómo sabe eso...?) Hum.
- Y volvías a casa, y allí estaba ella con un montón de dinamita y uno de esos... detonadores típico de los dibujitos listo para estallar... y le dijiste "¿qué haces?" y ella contestó "ésto" y bum...!
Y cuando abriste los ojos, la explosión del final del sueño se convirtió en un trueno que había retumbado fuera...
jajaja dime colega, ¿he acertado?
-(me cago en la puta...) Vale... has tenido suerte...
- Tienes que preguntarte algo colega... tienes que ser muy valiente para hacerte las preguntas que más miedo dan...
¿cómo supo tu mente, que ese trueno se acercaba..?
- ¿Cómo has sabido...?
- El trueno llegó en cuanto ella apretó el detonador al final de tu sueño. Tu mente elaboró ese sueño treinta segundos antes del trueno, ¿cómo supo tu mente que ese trueno se acercaba? ¿eh?
Jajaja, porque, el tiempo, es un océano no una manguera. El espacio es una ráfaga de humo, el rastro de una nube...y tu mente, es una serpiente voladora que recorre todas las posibilidades...
jajaja
- Lo que tu digas...
- ¿Quieres saber dónde estaba tu padre cuando te rompiste la pierna?
¿Quieres que te diga el nombre de tu alma gemela? ¿O cómo morirá...?
¿Quieres saber cuándo caerán las primeras bombas nucleares sobre suelo americano?
¿O en qué ciudad...?
jajajaj... eh tío,
¡me debes una cervecita!
John muere al final
2012
Resolver el siguiente enigma develará
el terrible secreto que se esconde tras el universo,
suponiendo que no os volváis locos:
Digamos que tenéis un hacha, una barata.
Un frío día de invierno, la usáis para decapitar a un hombre.
No os preocupéis, ya estaba muerto.
O quizá si deberíais preocuparos porque vosotros le disparasteis.
Era un tipo grande, con las venas marcadas sobre sus enormes bíceps
y el tatuaje de una esvástica en la lengua.
Y le estáis cortando la cabeza porque
incluso con ocho agujeros de bala pensáis que va a levantarse
para comerse vuestra mirada de terror a bocados.
Ahora tenéis un hacha rota, así que, vais a la ferretería
y explicáis que las manchas rojizas del mango son de salsa barbacoa.
El hacha reparada descansa en vuestra casa hasta la primavera siguiente,
cuando una mañana lluviosa la cogéis para cortar esa cosa alienígena* en varios trozos.
Sin embargo, en el último golpe, la hoja vuelve a romperse
y tenéis que hacer otro viaje a la ferretería.
Pero cuando volvéis a casa con vuestro hacha recién arreglada (por segunda vez)
os encontráis el cuerpo del tío al que decapitasteis el año pasado,
con una nueva cabeza cosida con una especie de cable de plástico,
y con esa expresión de resentimiento en plan
"tu eres el que me mató el invierno pasado"
que uno no suele encontrarse todos los días.
Así que, empuñáis vuestra hacha.
El tipo te señala y gime "es el hacha que me decapitó..."
¿Tendrá razón?
John muere al final.
2012
lunes, 29 de febrero de 2016
sábado, 27 de febrero de 2016
viernes, 19 de febrero de 2016
domingo, 14 de febrero de 2016
jueves, 11 de febrero de 2016
lunes, 1 de febrero de 2016
Desde lo alto del puente que cruza las vías del tren
a las afueras de ésta corrupta y oxidada ciudad,
todavía me ciega la decadente puesta del sol,
incluso a través de la toxicidad y el humo
soy capaz de contemplar el lugar que ocupo;
a mitad de camino entre
ángeles e insectos.
El tren que se aleja bajo mis pies y hace retumbar la estructura sobre la que fumo
podría tanto acabar con mi existencia en un segundo, como llevarme lejos
a alguna especie de futuro incierto pero deslumbrante.
Siempre me gustaron los trenes,
especialmente los que se van de aquí.
a las afueras de ésta corrupta y oxidada ciudad,
todavía me ciega la decadente puesta del sol,
incluso a través de la toxicidad y el humo
soy capaz de contemplar el lugar que ocupo;
a mitad de camino entre
ángeles e insectos.
El tren que se aleja bajo mis pies y hace retumbar la estructura sobre la que fumo
podría tanto acabar con mi existencia en un segundo, como llevarme lejos
a alguna especie de futuro incierto pero deslumbrante.
Siempre me gustaron los trenes,
especialmente los que se van de aquí.
viernes, 22 de enero de 2016
Y entonces te das cuenta de que nunca antes tener razón te había sentado tan mal.
La confirmación de que tomaste las decisiones correctas hoy se siente como mierda.
Todo sigue su curso, y tú ahí encadenada a tu asiento de lujo en primera fila
con tu título honorífico de observadora profesional mientras la claridad de tu visión
confirma la cancerígena realidad que el resto parece percibir empañada.
¡Ya lo sabía! El mundo es ahora un lugar muy pequeño y te consume la claustrofobia.
Desde lo alto de éste luminoso faro, ya no queda sombra donde pueda ocultarse el misterio.
No, sabia no; alienadamente atenta. ¿Acaso soy la única a la que los números primos
le apestan condenadamente a gasolina roja?
Nadie más puede contar las puñaladas que he esquivado o asestado.
Con una especie de intuición, de sentido superdesarrollado parásito de mi consciencia,
veo cada una de las líneas temporales; cada posibilidad, de cada individuo, en cada universo.
Desde aquí puedo ver cómo la humanidad se masturba con conceptos.
Incluso cuando no podía verlo ya intuía que todo comienza con una gran erección.
El entramado del mundo se convierte hoy en la constante anticipación a la tragedia,
corréis en estampida siguiendo las señales que os llevan al abismo sin saber
que en el momento de despertar se tensará la soga con la que una vez me ahorcasteis,
y ya sólo podréis volver a alzar la mirada para tratar de entender mi diabólica sonrisa.
.
La confirmación de que tomaste las decisiones correctas hoy se siente como mierda.
Todo sigue su curso, y tú ahí encadenada a tu asiento de lujo en primera fila
con tu título honorífico de observadora profesional mientras la claridad de tu visión
confirma la cancerígena realidad que el resto parece percibir empañada.
¡Ya lo sabía! El mundo es ahora un lugar muy pequeño y te consume la claustrofobia.
Desde lo alto de éste luminoso faro, ya no queda sombra donde pueda ocultarse el misterio.
No, sabia no; alienadamente atenta. ¿Acaso soy la única a la que los números primos
le apestan condenadamente a gasolina roja?
Nadie más puede contar las puñaladas que he esquivado o asestado.
Con una especie de intuición, de sentido superdesarrollado parásito de mi consciencia,
veo cada una de las líneas temporales; cada posibilidad, de cada individuo, en cada universo.
Desde aquí puedo ver cómo la humanidad se masturba con conceptos.
Incluso cuando no podía verlo ya intuía que todo comienza con una gran erección.
El entramado del mundo se convierte hoy en la constante anticipación a la tragedia,
corréis en estampida siguiendo las señales que os llevan al abismo sin saber
que en el momento de despertar se tensará la soga con la que una vez me ahorcasteis,
y ya sólo podréis volver a alzar la mirada para tratar de entender mi diabólica sonrisa.
.
lunes, 18 de enero de 2016
domingo, 17 de enero de 2016
viernes, 1 de enero de 2016
lunes, 28 de diciembre de 2015
Sigo resistiendo, mientras mi cerebro titila como una bomba;
supongo que los pensamientos oscuros han vuelto para llevarme.
Palabras agridulces que ni siquiera se si me gustan.
-Por favor golpéame, se deliberado.-
Demasiado tarde, me desato, me estoy deshaciendo.
Lo que luce tan fuerte, es tan delicado...
Desde siempre saboreando el dolor en mi lengua...y ahora
esta dulce pistola no me protege...¡eso es!
Empiezo a sofocarme, me estoy anticipando..
Parece que no estoy mejorando,
¡NO ESTOY MEJORANDO!
Con el gatillo entre mis ojos, ¡por favor dispara!
Por favor hazlo rápido.
Por favor no falles...
supongo que los pensamientos oscuros han vuelto para llevarme.
Palabras agridulces que ni siquiera se si me gustan.
-Por favor golpéame, se deliberado.-
Demasiado tarde, me desato, me estoy deshaciendo.
Lo que luce tan fuerte, es tan delicado...
Desde siempre saboreando el dolor en mi lengua...y ahora
esta dulce pistola no me protege...¡eso es!
Empiezo a sofocarme, me estoy anticipando..
Parece que no estoy mejorando,
¡NO ESTOY MEJORANDO!
Con el gatillo entre mis ojos, ¡por favor dispara!
Por favor hazlo rápido.
Por favor no falles...
sábado, 26 de diciembre de 2015
- [...] Como dijo Gandhi, "ojo por ojo deja a todos ciegos".
Creo firmemente en eso.
- No es así. Quedará un tipo con un ojo. ¿Cómo hará el último ciego
para sacarle el ojo al último tipo que queda con un ojo?
El tipo no tiene más que correr y esconderse detrás de un arbusto.
Gandhi se equivocó, solo que nadie tiene las agallas para decirlo.
Creo firmemente en eso.
- No es así. Quedará un tipo con un ojo. ¿Cómo hará el último ciego
para sacarle el ojo al último tipo que queda con un ojo?
El tipo no tiene más que correr y esconderse detrás de un arbusto.
Gandhi se equivocó, solo que nadie tiene las agallas para decirlo.
Siete psicópatas
Martin McDonagh
2012
jueves, 24 de diciembre de 2015
lunes, 21 de diciembre de 2015
martes, 15 de diciembre de 2015
lunes, 14 de diciembre de 2015
martes, 1 de diciembre de 2015
lunes, 30 de noviembre de 2015
- Todos los sujetos mágicos nadan en melancolía. [...]
¿No tienes miedo de lo que pueda haber en tí?
- ¡No tontita! Te imaginas al candado antes de la llave,
tú crees que ésto (señala su cabeza) es la clave,
pero es un cesto de basura.
- Ya veremos...
- ¡Suave y gris!, tan lejos como puedes ver, la vida no crece en mí.
Nada florece. Nada se siembra. Puro y perfecto,
como los suelos de mármol del banco,
te deslizas sin obstáculos, vacío por siempre.
- Wow... en realidad es como él dijo...
creo que así es grandioso.
¿No tienes miedo de lo que pueda haber en tí?
- ¡No tontita! Te imaginas al candado antes de la llave,
tú crees que ésto (señala su cabeza) es la clave,
pero es un cesto de basura.
- Ya veremos...
- ¡Suave y gris!, tan lejos como puedes ver, la vida no crece en mí.
Nada florece. Nada se siembra. Puro y perfecto,
como los suelos de mármol del banco,
te deslizas sin obstáculos, vacío por siempre.
- Wow... en realidad es como él dijo...
creo que así es grandioso.
El hombre mágico.
jueves, 26 de noviembre de 2015
- A veces desearía poder dormir hasta tener 18 años...
y saltarme toda ésta porquería, el bachillerato y todo. Saltármelo.
- Hum... ¿Sabes quién es Marcel Proust?
- Es el sujeto sobre el que enseñas.
- Sí, un escritor francés, un perdedor total. Nunca tuvo un trabajo real. Tuvo amoríos no correspondidos. Gay. Pasó 20 años escribiendo un libro que casi nadie lee...
Pero debe ser el mayor escritor desde Shakespeare.
- Hum.
- En fin, llegó al fin de su vida... y miró al pasado y decidió que todos esos años que sufrió... habían sido los mejores de su vida, porque lo hicieron quien era.
Los años en que fue feliz fueron un desperdicio, no aprendió nada.
Así que si duermes hasta los 18 años... joder, piensa en el sufrimiento que te perderás. El instituto...¡tus años de mayor sufrimiento! No se consigue mejor sufrimiento.
- Jaj...¿sabes? ¡Al carajo con los concursos de belleza! La vida es un puto concurso de belleza tras otro. La escuela, la universidad, el trabajo... Al carajo.
y saltarme toda ésta porquería, el bachillerato y todo. Saltármelo.
- Hum... ¿Sabes quién es Marcel Proust?
- Es el sujeto sobre el que enseñas.
- Sí, un escritor francés, un perdedor total. Nunca tuvo un trabajo real. Tuvo amoríos no correspondidos. Gay. Pasó 20 años escribiendo un libro que casi nadie lee...
Pero debe ser el mayor escritor desde Shakespeare.
- Hum.
- En fin, llegó al fin de su vida... y miró al pasado y decidió que todos esos años que sufrió... habían sido los mejores de su vida, porque lo hicieron quien era.
Los años en que fue feliz fueron un desperdicio, no aprendió nada.
Así que si duermes hasta los 18 años... joder, piensa en el sufrimiento que te perderás. El instituto...¡tus años de mayor sufrimiento! No se consigue mejor sufrimiento.
- Jaj...¿sabes? ¡Al carajo con los concursos de belleza! La vida es un puto concurso de belleza tras otro. La escuela, la universidad, el trabajo... Al carajo.
Extracto de
Pequeña Miss Sunshine
por Jonathan Dayton y Valerie Faris
2006
2006
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Su nombre era... irrelevante.
Y me podría pasar horas hablando de sus ojos desbordantes,
de su piel... tan blanca, tan perfecta para romperla en cientos de colores.
O de su constante y solemne mirada, con su boca permanentemente torcida
en una perpetua expresión de asco y desesperanza hacia todo y todos alrededor,
enfundado de negro en su encorvada postura, como quien pretende ser invisible,
Como quien tiene la absoluta certeza de que el mundo no le debe nada,
y que no es lo suficientemente importante como para atreverse a caminar derecho,
o simplemente con la mirada al frente.
Podría hablar de cómo tocaba la guitarra en los tejados donde
eramos libres para fracasar, y nos fumábamos los atardeceres de verano.
O de cómo una cara estúpida suya me hacía estallar en carcajadas en segundos
y por un momento, parecíamos personas normales.
Pero eso es lo único que de verdad vale la pena contar:
Que una vez existió una persona
con la que me sentí un ser normal
en vez de un excéntrico y repelente insecto.
Y eso me da miedo por infinitas razones*.
Y me podría pasar horas hablando de sus ojos desbordantes,
de su piel... tan blanca, tan perfecta para romperla en cientos de colores.
O de su constante y solemne mirada, con su boca permanentemente torcida
en una perpetua expresión de asco y desesperanza hacia todo y todos alrededor,
enfundado de negro en su encorvada postura, como quien pretende ser invisible,
Como quien tiene la absoluta certeza de que el mundo no le debe nada,
y que no es lo suficientemente importante como para atreverse a caminar derecho,
o simplemente con la mirada al frente.
Podría hablar de cómo tocaba la guitarra en los tejados donde
eramos libres para fracasar, y nos fumábamos los atardeceres de verano.
O de cómo una cara estúpida suya me hacía estallar en carcajadas en segundos
y por un momento, parecíamos personas normales.
Pero eso es lo único que de verdad vale la pena contar:
Que una vez existió una persona
con la que me sentí un ser normal
en vez de un excéntrico y repelente insecto.
Y eso me da miedo por infinitas razones*.
lunes, 9 de noviembre de 2015
No eres lo suficientemente mala todavía, puedes ser peor persona.
Parece que sí, pero todavía no estás todo lo amargada que podrías.
Superas a la gran mayoría, pero no eres la más sociópata,
aún podrías ser más cruel, más dañina... ¡mucho peor!
Apartas a todos pero no estás lo suficientemente sola.
Sólo quedan trozos de tí, ¡pero aún podrías romperte más!
Ser más fría, más indiferente, más distante... menos humana.
Dañas a la gente, pero podrías DESTROZARLOS.
Deja de frenarte así, no te contengas.
Si me esfuerzo un poco más, se que puedo ser PEOR.
Parece que sí, pero todavía no estás todo lo amargada que podrías.
Superas a la gran mayoría, pero no eres la más sociópata,
aún podrías ser más cruel, más dañina... ¡mucho peor!
Apartas a todos pero no estás lo suficientemente sola.
Sólo quedan trozos de tí, ¡pero aún podrías romperte más!
Ser más fría, más indiferente, más distante... menos humana.
Dañas a la gente, pero podrías DESTROZARLOS.
Deja de frenarte así, no te contengas.
Si me esfuerzo un poco más, se que puedo ser PEOR.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
domingo, 25 de octubre de 2015
Me meto en mis zapatillas y me pongo la chaqueta.
Le subo a la vecina de arriba unas bragas negras de encaje trasparente que por algún insondable misterio de la naturaleza han llegado a parar a mi galería (como tantas otras cosas, otras tantas veces).
Me da las gracias enrojecida y con una sonrisa pudorosa cierra la puerta muerta de vergüenza.
Salgo a la calle con la capucha puesta y las últimas caladas del último peta en la boca.
Un viejo que pasea a un un perro-rata sin correa me mira apagando la colilla en el suelo como si fuese una delincuente peligrosa y repugnante, y pasa de largo.
Camino con la mirada fija en el suelo, pero antes de llegar a la terraza del bar ya noto las punzantes miradas de la muchedumbre taladrándome en la distancia. -Acelero el paso.
Como una bala entro y le pido al camarero que conecte la maquina de tabaco.
Por un momento pienso que todo va bien, -estúpida-.
Que nadie ha percibido mi aura odiosa de bicho raro, -imbécil-.
Que no se me ha notado el temblor en la voz,-ingenua-.
Y que si me había mirado alguien era por esa extraña costumbre que tiene la gente de mirarse unos a otros, y no porque detectasen que yo no soy una de ellos -maldita ignorante...-
Nada más darme la vuelta para ir a por mi tabaco me topo con la directa y fija mirada de los cinco tipos que había allí dentro, y desde mi capucha escucho la amortiguada voz de uno de ellos que dice:
"¿pero y tú de dónde sales...?" con absoluta tranquilidad y descaro.
Ignorándolo a él y al silencio reinante, compro un paquete de Fortuna* y salgo/escapo/huyo de allí con el jodido corazón en la jodida garganta, y durante tooooooodo ese tiempo (que parecía eterno) no paraba de darle vueltas a la cabeza tratando de analizar la entonación, las palabras, la mirada, algo que me hiciera entender a qué cojones se refería exactamente.
Llegando a la conclusión de que:
1- O aquello ha sido una demostración de la que debe ser la nueva técnica de ligar más cutre de todo el planeta desde que los cavernícolas golpeaban con piedras a las mujeres para meterlas en las cuevas.
O...2- Mi misantropía y mi cada vez más avanzado estado de descomposición mental son tan espectaculares que hasta la gente más normal -incluso mediocre- es ya capaz de percibirlos lo suficiente como para activar sus alarmas de intruso anómalo en la zona.
Me decanto indiscutiblemente por la segunda, lo que considero que debería tomar como un importante aviso para que a partir de ahora mejore mi actuación de "persona normal" cuando me veo obligada a coexistir y/o relacionarme con vosotros, los humanos.
Le subo a la vecina de arriba unas bragas negras de encaje trasparente que por algún insondable misterio de la naturaleza han llegado a parar a mi galería (como tantas otras cosas, otras tantas veces).
Me da las gracias enrojecida y con una sonrisa pudorosa cierra la puerta muerta de vergüenza.
Salgo a la calle con la capucha puesta y las últimas caladas del último peta en la boca.
Un viejo que pasea a un un perro-rata sin correa me mira apagando la colilla en el suelo como si fuese una delincuente peligrosa y repugnante, y pasa de largo.
Camino con la mirada fija en el suelo, pero antes de llegar a la terraza del bar ya noto las punzantes miradas de la muchedumbre taladrándome en la distancia. -Acelero el paso.
Como una bala entro y le pido al camarero que conecte la maquina de tabaco.
Por un momento pienso que todo va bien, -estúpida-.
Que nadie ha percibido mi aura odiosa de bicho raro, -imbécil-.
Que no se me ha notado el temblor en la voz,-ingenua-.
Y que si me había mirado alguien era por esa extraña costumbre que tiene la gente de mirarse unos a otros, y no porque detectasen que yo no soy una de ellos -maldita ignorante...-
Nada más darme la vuelta para ir a por mi tabaco me topo con la directa y fija mirada de los cinco tipos que había allí dentro, y desde mi capucha escucho la amortiguada voz de uno de ellos que dice:
"¿pero y tú de dónde sales...?" con absoluta tranquilidad y descaro.
Ignorándolo a él y al silencio reinante, compro un paquete de Fortuna* y salgo/escapo/huyo de allí con el jodido corazón en la jodida garganta, y durante tooooooodo ese tiempo (que parecía eterno) no paraba de darle vueltas a la cabeza tratando de analizar la entonación, las palabras, la mirada, algo que me hiciera entender a qué cojones se refería exactamente.
Llegando a la conclusión de que:
1- O aquello ha sido una demostración de la que debe ser la nueva técnica de ligar más cutre de todo el planeta desde que los cavernícolas golpeaban con piedras a las mujeres para meterlas en las cuevas.
O...2- Mi misantropía y mi cada vez más avanzado estado de descomposición mental son tan espectaculares que hasta la gente más normal -incluso mediocre- es ya capaz de percibirlos lo suficiente como para activar sus alarmas de intruso anómalo en la zona.
Me decanto indiscutiblemente por la segunda, lo que considero que debería tomar como un importante aviso para que a partir de ahora mejore mi actuación de "persona normal" cuando me veo obligada a coexistir y/o relacionarme con vosotros, los humanos.
jueves, 22 de octubre de 2015
-Esas veces no he sabido qué hacer.
Me he podido perder mucho más allá del ensimismamiento...
Quizá habría podido morir en aquél lugar cientos de veces
antes de que alguien me hubiese encontrado recubierta de moscas y gusanos.
Te ves de pie frente al oscuro umbral de lo desconocido,
y te das cuenta de que no hay suficientes cañones apuntándote.
Que podrías haber empujado por ese abismo a muchos primero,
que hicieran de colchón para tu cadáver suicida.
-Aquellos que te pegaban, te insultaban, te humillaban...
y te robaban el dinero del almuerzo cada puto jodido día.
-Aquellos que te quisieron cuando no lo merecías, ¡por estúpidos!
Tantas ratas y ratas del infierno esparcidas como un virus por este ancho planeta,
reproduciéndose y creando más y más ratas y ratas del infierno...
Y piensas, -nena, tú podrías parar ésto.
Pero tus pies saben que no eres quién para resolver los problemas del mundo.
Tus pies blancuchos y descalzos se aferran al borde con fuerza porque saben
que había un hombre muy rico que miraba alrededor y contemplaba la desgracia del mundo.
Y ese hombre un día se dijo: "Tengo dinero, yo puedo hacer algo."
Así que cogió todo su dinero y lo donó a una ONG.
Pero cuando miró alrededor siguió viendo que el mundo era desgraciado.
Y se dijo; "Estoy sano, puedo ayudar." Así que fue al médico y donó un riñón.
Más tarde miró alrededor y el mundo seguía sufriendo.
Desesperado volvió al médico y le dijo:
"Doctor, ésta vez quiero donarlo todo, córneas, médula, órganos...todo."
El médico le dijo que aquello no podía ser, que era un suicidio, y lo echó.
Así que el hombre se fue a su casa, escribió en la pared "donante de órganos"...
llamó a una ambulancia y se cortó las venas en su bañera.
Y ahí lo tienes, un hombre que lo dio todo para arreglar las miserias del mundo.
Y tus pies saben que desde ésta azotea ves el mundo.
Y el mundo sigue sufriendo, sigue apestando, y las desgracias persisten.
Tus pies saben que la moraleja es que eres idiota si intentas hacer algo por arreglarlo.
No sirve de nada, y de todos modos todas las criaturas de éste mundo mueren solas.
Asi que tus pies son listos y saltan,
y tú mueres unos metros mas abajo
con la cara aplastada contra el asfalto.
Me he podido perder mucho más allá del ensimismamiento...
Quizá habría podido morir en aquél lugar cientos de veces
antes de que alguien me hubiese encontrado recubierta de moscas y gusanos.
Te ves de pie frente al oscuro umbral de lo desconocido,
y te das cuenta de que no hay suficientes cañones apuntándote.
Que podrías haber empujado por ese abismo a muchos primero,
que hicieran de colchón para tu cadáver suicida.
-Aquellos que te pegaban, te insultaban, te humillaban...
y te robaban el dinero del almuerzo cada puto jodido día.
-Aquellos que te quisieron cuando no lo merecías, ¡por estúpidos!
Tantas ratas y ratas del infierno esparcidas como un virus por este ancho planeta,
reproduciéndose y creando más y más ratas y ratas del infierno...
Y piensas, -nena, tú podrías parar ésto.
Pero tus pies saben que no eres quién para resolver los problemas del mundo.
Tus pies blancuchos y descalzos se aferran al borde con fuerza porque saben
que había un hombre muy rico que miraba alrededor y contemplaba la desgracia del mundo.
Y ese hombre un día se dijo: "Tengo dinero, yo puedo hacer algo."
Así que cogió todo su dinero y lo donó a una ONG.
Pero cuando miró alrededor siguió viendo que el mundo era desgraciado.
Y se dijo; "Estoy sano, puedo ayudar." Así que fue al médico y donó un riñón.
Más tarde miró alrededor y el mundo seguía sufriendo.
Desesperado volvió al médico y le dijo:
"Doctor, ésta vez quiero donarlo todo, córneas, médula, órganos...todo."
El médico le dijo que aquello no podía ser, que era un suicidio, y lo echó.
Así que el hombre se fue a su casa, escribió en la pared "donante de órganos"...
llamó a una ambulancia y se cortó las venas en su bañera.
Y ahí lo tienes, un hombre que lo dio todo para arreglar las miserias del mundo.
Y tus pies saben que desde ésta azotea ves el mundo.
Y el mundo sigue sufriendo, sigue apestando, y las desgracias persisten.
Tus pies saben que la moraleja es que eres idiota si intentas hacer algo por arreglarlo.
No sirve de nada, y de todos modos todas las criaturas de éste mundo mueren solas.
Asi que tus pies son listos y saltan,
y tú mueres unos metros mas abajo
con la cara aplastada contra el asfalto.
domingo, 18 de octubre de 2015
miércoles, 7 de octubre de 2015
jueves, 24 de septiembre de 2015
miércoles, 23 de septiembre de 2015
martes, 22 de septiembre de 2015
La tipa se retuerce como una perra en la camilla.
Berrea, aprieta los dientes, se muerde la mano y vomita todo tipo de insultos.
A medida que voy avanzando el dibujo, vienen a mi mente flashes de otra época -casi de otra vida-.
Escenas a medio construir de algún lugar que todavía existe en algún rincón de mi cerebro, recuerdos sesgados y desordenados que al principio no tienen mucho sentido.
A medida que van pasando los minutos voy cayendo presa de mi ensimismamiento; me evado.
Estoy torturando a esta tipa aquí y ahora, pero estoy muy lejos y en otro tiempo.
Huyo de la realidad y del mundo físico, mi cuerpo se convierte en un autómata, funciona por sí solo sin necesidad de un ente que le diga qué hacer o por qué, se convierte en algo tan industrial que de alguna forma alcanza la perfección sin mí; no me necesita, incluso diría que le estorbo.
La tipa sigue gritando blasfemias, mi cuerpo sigue tatuándola e ignorándola deliberadamente, y mi mente sigue perdida en un mundo tan absolutamente lejano a éste que tan sólo se le podría llamar paraíso:
Estoy en lo alto de un viejo tejado, en una casa abandonada en mitad del campo.
Toco el ukelele mientras él pinta la pared con sus montanas de colores, fumamos yerba, bebemos monster.
Recuerdo el prado dorado que se extendía por hectáreas a nuestro alrrededor, vacío de humanidad y de civilización, en perfecto silencio y calma, con la tormenta eléctrica acercándose por momentos hacia nosotros, cruzando el océano gris profundo del cielo como si se nos viniese encima el fin del mundo. -Retumba el eco lejano de algún trueno.
Le veo bajándose el pañuelo de la cara y sacándome la lengua justo cuando empieza a chispear, recojemos los sprays a toda prisa y bajamos torpemente a suelo firme.
Veo el relámpago que cae en el árbol a pocos metros de nosotros, como si de verdad me hubiese transportado físicamente a aquél momento, y su cara de incrédulo mirándome con los ojos muy abiertos y gritando que corriéramos.
Recuerdo la libélula que había posada en el manillar de mi bici cuando la cogí y que voló con nosotros por la carretera durante la mitad del camino.
Entonces "noto una perturbación en la fuerza", caigo en la realidad con esa sensación de mal despertar, de haberte zambullido en el agua helada: la tipa se levanta de la camilla maldiciendo.
Miro la libélula que le estoy tatuando en el culo, la tipa me da la enhorabuena muy contenta y se pone a hacerse fotos y a pasear su culo hinchado, enrojecido y sangrante por toda la red.
Observo la escena en silencio y soy consciente de que necesito desesperadamente volver a dondequiera que mi mente estuviese y no despertar nunca más.
Berrea, aprieta los dientes, se muerde la mano y vomita todo tipo de insultos.
A medida que voy avanzando el dibujo, vienen a mi mente flashes de otra época -casi de otra vida-.
Escenas a medio construir de algún lugar que todavía existe en algún rincón de mi cerebro, recuerdos sesgados y desordenados que al principio no tienen mucho sentido.
A medida que van pasando los minutos voy cayendo presa de mi ensimismamiento; me evado.
Estoy torturando a esta tipa aquí y ahora, pero estoy muy lejos y en otro tiempo.
Huyo de la realidad y del mundo físico, mi cuerpo se convierte en un autómata, funciona por sí solo sin necesidad de un ente que le diga qué hacer o por qué, se convierte en algo tan industrial que de alguna forma alcanza la perfección sin mí; no me necesita, incluso diría que le estorbo.
La tipa sigue gritando blasfemias, mi cuerpo sigue tatuándola e ignorándola deliberadamente, y mi mente sigue perdida en un mundo tan absolutamente lejano a éste que tan sólo se le podría llamar paraíso:
Estoy en lo alto de un viejo tejado, en una casa abandonada en mitad del campo.
Toco el ukelele mientras él pinta la pared con sus montanas de colores, fumamos yerba, bebemos monster.
Recuerdo el prado dorado que se extendía por hectáreas a nuestro alrrededor, vacío de humanidad y de civilización, en perfecto silencio y calma, con la tormenta eléctrica acercándose por momentos hacia nosotros, cruzando el océano gris profundo del cielo como si se nos viniese encima el fin del mundo. -Retumba el eco lejano de algún trueno.
Le veo bajándose el pañuelo de la cara y sacándome la lengua justo cuando empieza a chispear, recojemos los sprays a toda prisa y bajamos torpemente a suelo firme.
Veo el relámpago que cae en el árbol a pocos metros de nosotros, como si de verdad me hubiese transportado físicamente a aquél momento, y su cara de incrédulo mirándome con los ojos muy abiertos y gritando que corriéramos.
Recuerdo la libélula que había posada en el manillar de mi bici cuando la cogí y que voló con nosotros por la carretera durante la mitad del camino.
Entonces "noto una perturbación en la fuerza", caigo en la realidad con esa sensación de mal despertar, de haberte zambullido en el agua helada: la tipa se levanta de la camilla maldiciendo.
Miro la libélula que le estoy tatuando en el culo, la tipa me da la enhorabuena muy contenta y se pone a hacerse fotos y a pasear su culo hinchado, enrojecido y sangrante por toda la red.
Observo la escena en silencio y soy consciente de que necesito desesperadamente volver a dondequiera que mi mente estuviese y no despertar nunca más.
lunes, 21 de septiembre de 2015
miércoles, 16 de septiembre de 2015
He comido helado, pero vomito petróleo.
Es una mezcla de toda la mierda que llevo por dentro y que lucha por permanecer y ser digerida.
Parece helado, pero en realidad es asco, culpa, odio, rabia, rencor..asfixia.
Tengo que hacer grandes esfuerzos para expulsar todo lo que el helado no ha arrastrado,
noto cómo se contrae mi estómago, el ardor en la parte alta de la garganta, la congestión...
pronto llegan la debilidad, el temblor en mis piernas y la sensación de desvanecimiento.
Me lavo la cara, me sueno la nariz, me lavo los dientes y me abraso el alma con el puto listerine.
Me dejo caer en mi rinconcito de la ducha, donde ya tengo preparados cenicero, peta y mechero.
La primera calada es mala, sabe a dentífrico y me hace toser, el humo me rasca en la garganta.
Pero mi cerebro ya hace rato que empezó a drogarme con pura serotonina; vomitar es una droga.
La segunda calada sabe celestial, mi mente empieza a divagar envuelta en un placer extraño -de otro mundo-
Me siento tan liviana que parece que hubiera salido de mi cuerpo y tan sólo me formara el humo que se arremolina en el diminuto y blanco cuarto de baño; como si no pesara nada.
Por un rato no soy yo, soy otra cosa; demasiado débil y vulnerable como para sentir odio o felicidad.
Liberada por un momento de mi misantropía, mi cinismo avanzado y mi retorcido sentido de la justicia... completamente neutral, inafectable por nada, protegida por la mampara translúcida de la ducha, a millones de años luz de cualquier otro ser humano; en paz.
Por un momento, no soy nada ni nadie, y es perfecto.
Apenas la sombra de un fantasma que observa delirante una sucesión de imágenes que bien podrían ser recuerdos de la vida que quizá alguna vez tuvo, pero que quedan tan lejanos que parecen una mala película de la que tan sólo se alcanzan a recordar breves escenas, y que nada te afectan o te impresionan ya.
Acabo mi peta y salgo del baño todavía algo mareada.
Ha estado bien, mañana más.
Es una mezcla de toda la mierda que llevo por dentro y que lucha por permanecer y ser digerida.
Parece helado, pero en realidad es asco, culpa, odio, rabia, rencor..asfixia.
Tengo que hacer grandes esfuerzos para expulsar todo lo que el helado no ha arrastrado,
noto cómo se contrae mi estómago, el ardor en la parte alta de la garganta, la congestión...
pronto llegan la debilidad, el temblor en mis piernas y la sensación de desvanecimiento.
Me lavo la cara, me sueno la nariz, me lavo los dientes y me abraso el alma con el puto listerine.
Me dejo caer en mi rinconcito de la ducha, donde ya tengo preparados cenicero, peta y mechero.
La primera calada es mala, sabe a dentífrico y me hace toser, el humo me rasca en la garganta.
Pero mi cerebro ya hace rato que empezó a drogarme con pura serotonina; vomitar es una droga.
La segunda calada sabe celestial, mi mente empieza a divagar envuelta en un placer extraño -de otro mundo-
Me siento tan liviana que parece que hubiera salido de mi cuerpo y tan sólo me formara el humo que se arremolina en el diminuto y blanco cuarto de baño; como si no pesara nada.
Por un rato no soy yo, soy otra cosa; demasiado débil y vulnerable como para sentir odio o felicidad.
Liberada por un momento de mi misantropía, mi cinismo avanzado y mi retorcido sentido de la justicia... completamente neutral, inafectable por nada, protegida por la mampara translúcida de la ducha, a millones de años luz de cualquier otro ser humano; en paz.
Por un momento, no soy nada ni nadie, y es perfecto.
Apenas la sombra de un fantasma que observa delirante una sucesión de imágenes que bien podrían ser recuerdos de la vida que quizá alguna vez tuvo, pero que quedan tan lejanos que parecen una mala película de la que tan sólo se alcanzan a recordar breves escenas, y que nada te afectan o te impresionan ya.
Acabo mi peta y salgo del baño todavía algo mareada.
Ha estado bien, mañana más.
lunes, 14 de septiembre de 2015
miércoles, 9 de septiembre de 2015
martes, 8 de septiembre de 2015
lunes, 7 de septiembre de 2015
Grita.
Tan sólo grita.
Tan alto que retumben los edificios...
¡que estalle la hueca cabeza
de cada malnacido de ésta podrida ciudad..!
Grita tan fuerte como puedas y hazme gritar,
hasta que nos exploten los pulmones
y nos asfixiemos todos de agonía.
Hay demasiado silencio ésta noche.
El mundo necesita un grito.
sábado, 5 de septiembre de 2015
viernes, 4 de septiembre de 2015
jueves, 3 de septiembre de 2015
La resina pegajosa de aquel cogollo se me adhería a la punta de los dedos mientras trataba de llevar a cabo la ardua tarea de liar aquel fino papel sin romperlo. Se asemejaba al polvo de oro, brillaba con luz natural como el engaste de una joya preciosa... durante un largo minuto me quedé absorta.
Al término de éste escuché cómo se aclaraba la garganta a mi derecha el único al que alguna vez me atrevería a describir como mi amigo, (siendo yo una escéptica de éste termino, una cínica condenada a estallar en terribles carcajadas ante la visión de quienes, en caliente debate, lo defienden.)
No, la amistad no existe. Mucho menos los "amigos". No importa, yo seguía en mi mundo.
Me dio fuego con la expresión en la cara de quien observa un urobro; mitad tristeza y asombro, mitad repugnancia. Le entendía. Desde la última vez que me vio estaba muy desmejorada.
Percibí que no se atrevía a decir nada, así que rompí el silencio:
- ¿Qué te pica? - Dudó un segundo. Tras un trago a la cerveza perdió la vista en los tejados y abrió la boca: Nada, simplemente tengo la sensación de que eres mas tú que nunca. -La respuesta me dejó boquiabierta, cuando ya creía que nada podía sorprenderme.
- ¿Y eso es malo?- Se levantó del suelo de la azotea y escaló por la ventana hasta el tejado. Luego me tendió la mano y me ayudó a subir, nos tumbamos sobre las tejas contemplando una cegadora puesta de sol, de las de nubes rosas y naranjas, con cientos de golondrinas surcando el cielo.
Dio una larga y profunda calada:
- Eres destructiva e imparable, ¿entiendes?
- ¿Entender qué?
- Pues que ahora eres más destructiva e imparable que nunca.
- Un brindis por eso.
Al término de éste escuché cómo se aclaraba la garganta a mi derecha el único al que alguna vez me atrevería a describir como mi amigo, (siendo yo una escéptica de éste termino, una cínica condenada a estallar en terribles carcajadas ante la visión de quienes, en caliente debate, lo defienden.)
No, la amistad no existe. Mucho menos los "amigos". No importa, yo seguía en mi mundo.
Me dio fuego con la expresión en la cara de quien observa un urobro; mitad tristeza y asombro, mitad repugnancia. Le entendía. Desde la última vez que me vio estaba muy desmejorada.
Percibí que no se atrevía a decir nada, así que rompí el silencio:
- ¿Qué te pica? - Dudó un segundo. Tras un trago a la cerveza perdió la vista en los tejados y abrió la boca: Nada, simplemente tengo la sensación de que eres mas tú que nunca. -La respuesta me dejó boquiabierta, cuando ya creía que nada podía sorprenderme.
- ¿Y eso es malo?- Se levantó del suelo de la azotea y escaló por la ventana hasta el tejado. Luego me tendió la mano y me ayudó a subir, nos tumbamos sobre las tejas contemplando una cegadora puesta de sol, de las de nubes rosas y naranjas, con cientos de golondrinas surcando el cielo.
Dio una larga y profunda calada:
- Eres destructiva e imparable, ¿entiendes?
- ¿Entender qué?
- Pues que ahora eres más destructiva e imparable que nunca.
- Un brindis por eso.
martes, 1 de septiembre de 2015
A diario experimento una nueva escala de dolor muy por encima del gráfico.
Lentamente van haciendo mella en mí las horas, sin detenerse.
Cada una sobre la siguiente, entre imágenes delirantes de realidades alternativas
y la clara visión de la bruma en un sueño lejano.
Siempre bajo la dilapidante presencia de esa gran ausencia.
Me desgarra y me subo por las paredes, pero nunca alcanzo el techo.
Me hundo ridículamente en el suelo, mucho mas allá del asfalto.
Me desnuda el recuerdo, y la sensación de perder lo que nunca fue mío,
hasta que me cubro de vergüenza en llantos invisibles,
que tu nunca escucharás, y que no te pertenecen
porque nunca fueron tuyos.
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